16.1.06

primeros poemas del 2006

Acabo de escribir mis primeros poemas de este año (Chen me ha echado de la cama porque el imperceptible susurro del bolígrafo sobre el papel del cuaderno le impedía dormir).

===

Crisálida

Agotados, nos acostamos sin saber
que (del sarcófago de seda de los sueños
en que uno se imagina mariposa)
despertaremos cada mañana transformados
en otra oruga, diferente y nueva.




Krizalido

Elcherpitaj, ni enlitighas sen scii
ke (el la silka sarkofago de la songhoj
kie oni sin imagas papilio)
ni vekighos chiumatene transformitaj
en alian raupon, malsaman kaj novan.




Pingtung/Pingtongo, 16.1.2006

=

María (1995-2006)

Los castillos en el aire
de un hombre que ha visto galopar a tres caballos
del zodíaco chino,
¿cómo podrían ser mayores,
más sólidos, bellos y enigmáticos
que el palacio del mundo
infinito de un niño?



María (1995-2006)

Kasteloj en aero
de viro vidinta galopi tri chevalojn
de la china zodiako
— kiel povus esti pli vastaj,
pli solidaj, belaj kaj enigmaj
ol la palaco de l' mondo
senfina de infano?



Pingtung/Pingtongo, 16.1.2006

10.1.06

gracias de nuevo

Hola,

y gracias a todos una vez más por vuestro apoyo durante los últimos días, tanto a los que nos habéis escrito como a los que no habéis podido o habéis preferido no hacerlo. Tengo la sensación de que con mis circulares o crónicas del último par de años he ido tejiendo una red de afecto, de afectos; yo muevo mis hilos, vosotros movéis los vuestros...

Abandono la metáfora. Algunos me habéis preguntado por la celiaquía o intolerancia al gluten. Se trata de un trastorno que al parecer afecta, en mayor o menor grado, a un 10 por ciento de la población española, aunque mucha gente no sabe que lo padece; se debe al rechazo por parte del metabolismo de estas personas a la ingestión del gluten o, en concreto, de la gliadina, proteína presente en las harinas de cuatro cereales (avena, cebada, centeno y trigo) pero también, de manera subrepticia y clandestina, en embutidos, helados, salsas e infinidad de otros productos. Recordemos que la invención de la agricultura supuso abandonar los hábitos alimenticios de los cazadores-recolectores y pasar a una dieta en la que los cereales constituyen un porcentaje muy importante (en forma de pan, pasta etc); pues bien, muchos organismos todavía se resisten al cambio*. A mi madre se le detectó cuando ya rondaba los 50 años de edad, y falleció a los 68. En el caso de mi sobrina María, sin embargo, se supo casi desde el principio, lo que pasa es que se trataba de una enfermedad asociada a todo un síndrome o constelación de enfermedades, entre ellas la esclerodermia, la escleropoliomiositis y la atrofia muscular. Aun así, nadie se esperaba un desenlace tan abrupto.

* Hago un inciso: algo similar ocurre con la intolerancia a la lactosa, a la leche y otros productos lácteos; somos la única especie animal que parasita leche de otras especies y que, además, mantiene este hábito en la edad adulta. Cuando digo "somos" me refiero a los europeos de piel blanca y sus descendientes (americanos etc) principalmente; en Asia oriental el consumo de leche es infinitamente menor, lo que se corresponde con la mayor dificultad que tienen los asiáticos para digerirla.

Cuando murió mi padre, mi amigo Felip me dijo una frase muy importante: "cuando muere alguien querido, tu relación con esa persona no acaba; se transforma". Es así. Al menos, así lo he vivido y lo vivo todavía en el caso de mis padres. En cuanto a María, mi relación con ella no era tan estrecha, dados la menor frecuencia de trato y el hecho de que se tratara de una niña, con la inocencia en todos los sentidos que eso implica. "Todavía no ha cesado el estupor." Me pregunto en particular por todo el mundo interior que había podido construir durante estos diez años, sus capacidades lingüísticas (hablaba mallorquín y castellano), sus aficiones, su madurez en la aceptación cotidiana de la enfermedad, sus redes de afecto(s)... María deja recuerdos, deja fotos, deja una hermana menor de ocho años de edad, deja también un diario... Ah, que frívolas me parecen ahora algunas de mis elucubraciones sobre "la mente" y la identidad personal previas a la Nochevieja... En parte me parecen acertadas, pero intuitivamente también sé que no hilan fino, que dejan escapar más de lo que abarcan (pero, al fin y al cabo, qué más da; de lo que se trata es de ver las cosas de un modo distinto al que nos impone la rutina).

Hasta hace unos días, la frase de bienvenida que mostraba la pantalla de mi móvil cuando lo encendía cada mañana era "carpe diem et noctem" (algo así como "disfruta del día y de la noche"; por cierto, desconozco si el acusativo "noctem" es correcto y si podría decirse "noctemque"). Ya antes de Año Nuevo le comenté a un amigo que todos estos imperativos ("carpe diem, disfruta, busca la felicidad, no olvides que tu tiempo sobre el planeta es limitado etc"), además de angustiosos y angustiantes, no son sino el reverso metafísico-capitalista del "ora et labora" (reza y curra); sólo falta añadir: "disfruta, sí, pero sobre todo gasta, compra, consume, a ser posible en nuestros grandes almacenes, especialistas en ti". Es la típica mentalidad cuantitativa y acumulativa de la civilización occidental pseudocristiana y pseudorracionalista. Pues basta ya de dar órdenes e incluso de dármelas a mí mismo. Como bien dice el libro del Tao, la mejor acción es la inacción (versión andaluza: es bueno no hacer nada y luego descansar). Ahora bien, no me preguntéis por la nueva frasecita de bienvenida; os lo contaré cuando la cambie, si lo hago, tal vez dentro de algunos años.

Chen y yo hemos pasado los últimos cinco días en el norte de Taiwán. Primero en una ciudad puqueñita cercana a Taichung, luego en Taipei, donde, como de costumbre, hemos visto a amigos y puesto un par de kilos entre tanta buena comida.

Un fuerte abrazo,

1.1.06

María

El 1 de enero falleció en San Juan (Mallorca) mi sobrina María, de diez años de edad.

30.12.05

"mensamientos"

Hoy me he levantado con ganas de escribir. Llevaba dándole vueltas en la cabeza durante la noche, puede que incluso desde antes. Hace un rato lucía el sol, pero se ha vuelto a cubrir, así que supongo que, como los dos últimos días, hoy también lloverá. Antesdeayer (empleo esta palabra pese a lo que diga la Academia) cayó la primera lluvia; más que armarme de valor, me desarmé de pereza, cogí la bici (¡hola, Ale, gran poeta argentino!) y me lancé a recorrer un Pingtung distinto (según la televisión: temperatura de entre 18 y 24 C, y 60 % de humedad): además de las habituales familias de 3, 4 ó incluso 5 miembros encaramados todos ellos a lomos de una moto de ciudad, el invierno taiwanés permite ver a otros motoristas que circulan con el paraguas abierto... Y qué grata sensación la de cobijarse bajo los viejos techos de madera del pequeño templo de la familia Hsiao ("mi templo"), con la pintura descascarillada por la intemperie, mientras la lluvia ligera moja mansamente el patio interior, entre los altares dedicados a los ancestros y la entrada principal.

Ayer por la tarde Atia, el hermano menor de Chen con el que compartimos casa, apareció por aquí por la tarde con dos raciones de sopa de tallarines finos con ostras, empanadillas de carne a la plancha y otras cosas para picar. Nada que objetar si no fuera porque habíamos quedado para cenar más tarde con otros amigos suyos y con Chen, cuando ella volviera del trabajo. Ah, entre Atia y la tía de Chen que tiene la desayunería, me van a matar cebándome... Fuimos más tarde al puesto de comida que lleva un amigo suyo y allí, en la trastienda, a la vista de los viandantes compradores y consumidores de sus viandas, sentados a una mesa baja sobre sillas de plástico para niños, entre niños y otros adultos relacionados de algún modo con el negocio; allí, digo, nos pusimos a cenar Atia, sus amigos Apiong y el del puesto, y yo, picoteando todo tipo de alimentos cocidos en salsa de soja y mojados en diversas salsas, con una botella de güisqui escocés que fue cayendo entre los cuatro a lo largo de la noche; Chen llegó más tarde, le dio un sorbo a mi vaso creyendo que era cerveza (aquí se le pone hielo a las dos bebidas), e inmediatamente se fue al puesto de al lado a por un zumo multifrutas.

La que no vino fue Hsiaoma (literalmente, "Caballito"), la novia de Atia; hace más o menos una semana que falleció su madre y, aunque no va vestida de luto, no puede "salir" con amigos hasta finales de enero. Estuvo con nosotros un rato en nuestra casa, luego fuimos los tres en el coche de Atia para dejarla a ella en la suya, y entonces él y yo continuamos la ruta camino del puesto de comidas del que os hablaba en el párrafo anterior.

Hasta que llegó Chen, tuve que hablar chino todo el rato, durante casi un par de horas. Cada vez voy soltándome y entendiendo más, aunque me falta muchísimo antes de llegar al nivel de principiante; incluso en taiwanés voy pillando ya algunas palabras. De todos modos, en muchos momentos, cuando no me esfuerzo por comprender ni tan siquiera lo intento; por ejemplo si la televisión está encendida y dan un programa que no me interesa; o si hay una conversación fluida entre varias personas, como colegas de Chen acerca de otros colegas o de su trabajo; entonces, digamos que desconecto y que la escucha desatenta del chino, en lugar de frustrarme, tiene en mí casi el efecto balsámico de un mantra.

Con lo que llegamos al tema que quería tratar. Etimológicamente, "mantra" significa "instrumento para pensar"; en la práctica, se trata más bien de una palabra (por ejemplo "Om") o serie de palabras por medio de cuya repetición constante se logra no pensar. En eso consiste la meditación. En "Occidente" (entrecomillo expresiones que resultan útiles como abreviatura pero que no hay que entender al pie de la letra; en sentido estricto, Occidente "no existe") tendemos a creer que la meditación es cosa de gurúes y jarecrisnas. Ahora bien, y sin confundirla con la reflexión, casi todo el mundo realiza este tipo de meditación en la que desconectamos el pensamiento, lo que pasa es que no la reconocemos como tal y tampoco nos damos cuenta de lo que nos sucede en esas ocasiones. Cuántas veces nos ha ocurrido que alguien nos pregunta "¿En qué piensas?", y nosotros respondemos "No, en nada, tenía la mente en blanco..."; estábamos absortos más que ausentes; el cerebro, sin estar apagado o dormido, sigue funcionando pero, en lugar de pensar, simplemente respira, late, vive. Ah, envidiable estado de beatitud en el que no es preciso pensar. Yo ahora intento provocar esos momentos de vacaciones mentales. En teoría, en esos instantes, nuestro pensamiento está en todo y en nada; mi cerebro, de momento, sólo llega a la nada, a menos que yo mismo, en mi inexperiencia, no me percate de otros niveles de conocimiento.

"La funesta manía de pensar". La mente no existe; quiero decir que no podemos hablar de "la mente" como entidad, individuo, sujeto u objeto. Como dice Steven Pinker, la mente es la actividad de un órgano corporal, el cerebro. No es que tengamos, perdamos o recuperemos "la visión" como quien tiene, pierde o recupera un billete de 5 euros: vemos, dejamos de ver, volvemos a ver. La visión es el nombre que damos a la actividad del ojo; la mente, el que damos a la del cerebro. Una metáfora más. En realidad, no tenemos mente: "menteamos" o, si me permitís un neologismo más audaz, "mensamos". Y lo interesante es dejar de "mensar".

Tanto el budismo como el taoismo llevan siglos advirtiendo sobre otra peligrosa ilusión, la de la existencia del "yo" como ente estable, continuo, idéntico a sí mismo o consigo mismo a través del tiempo.

Cito ahora fragmentos de la automentalografía "Tarokoj kaj epokoj" (en esperanto: "Cartas de tarot y épocas"), de Christian Declerck, que me acabo de terminar, nada menos que 654 páginas:

"[La ilusión del yo] complica la existencia por medio del deseo constante de placer, éxito, seguridad, confort, y del miedo a la soledad, el dolor y la tristeza."

"[El mantra] Es sólo un medio, una herramienta para silenciar de una vez por todas el ruido del cerebro, para detener el pensamiento, ese flujo de pensamientos mecánico, involuntario, no dirigido e incontrolable que nos arrastra sin orden de uno a otro tema, de uno a otro asunto, sin fin. Dominar la mente, no pensar, ¡qué difícil!"

El cerebro, que en los primeros homínidos tenía como función principal la de buscar comida ("yo matar mamut") y encontrar pareja para la procreación ("..."), ha evolucionado hasta un nivel de complejidad y capacidad increíbles; ahora bien, resuelto el problema del alimento mediante las jornadas de 8 horas, a nuestro cerebro ocioso le sobran capacidad y tiempo libre; su actividad, la mente, se dispara; cuando pensamos o mensamos, aunque lo hagamos con imágenes, recurrimos a estructuras discursivas, narrativas, lingüísticas; si la personificamos por un momento como metáfora, la mente sería ese enanito parlanchín que todos llevamos dentro, que no deja de hablar en todo el día, de crear, complicar y marear problemas, y al que lo mejor que podríamos hacer es decirle de vez en cuando "cállate de una puñetera vez".

Por desgracia en "Occidente" se le ha hecho demasiado caso a Descartes y a su "cogito ergo sum" (pienso luego existo, o: pienso luego soy). Pues no, señor, ni "ergo" ni nada. Pienso luego no soy. No pienso luego soy. (Quizás en ambos casos sería mejor decir "estoy", pero eso nos daría para un par de libros.) O, en versión coloquial: pienso luego estoy jodido.

Es la trampa de la mente, de los "mensamientos", de las palabras. Todos sabemos cuánto daño pueden hacer las palabras, daño intencionado, involuntario o contrario a nuestra voluntad. Y cómo nos liamos y enredamos con nuestras ideas y constelaciones de ideas, con las expectativas, frustraciones, exigencias absolutamente innecesarias y contraproducentes.

Pues bien, la idea que me ronda últimamente (toda esta frase es otra gran metáfora) es que, para no volvernos locos, la mayoría de la gente realizamos gran número de actividades como mantra, para no pensar. Las prácticas religiosas (rituales, oraciones etc) son el mantra perfecto siempre y cuando no se crea en ellas (creer es pensar) sino que se lleven a cabo con espontaneidad y naturalidad. La cita recurrente de las fiestas de fin de año o navideñas es otro gran mantra. Como lo es el consumismo; con la salvedad de que repetir ciento cincuenta mil veces la sílaba "Om" es menos dañino para el medio ambiente que el fundido masivo de tarjetas de crédito en las cajas de tiendas y grandes almacenes. Es mantra ver la tele, e ir al cine, aunque a veces ambas cosas nos lleven a pensar. Yo reconozco que en el cine puedo desconectar la fábrica de pensamientos y tragarme casi cualquier cosa; con la lectura, en cambio, me resulta más difícil no pensar, aunque a veces me sucede que leo un artículo o una página y me doy cuenta de no haberme enterado de nada, de no haberle prestado atención: meditación pura.

Mantras hay por todas partes: el sexo, los niños, el sudoku, la obsesión por las identidades colectivas, el futbolismo, la buena mesa, el esperanto, la violencia (para algunos brutos), la música, sí, la música... En definitiva, la vida como mantra: la vida es mantra.

Espero que no se os indigeste esta gran paja mental con la que voy dando por concluido el 2005. Pasadlo bien, nos vemos el año que viene.

28.12.05

trece fotos [sin fotos]

A los que habéis tenido la paciencia de leer mis mensajes quería enviaros imágenes del templo ese que menciono cada dos por tres. Ya puestos, añado otras fotos del pasado fin de semana en Kenting, en el sur de la isla, donde por fin conseguí pegarme un par de baños (uno de ellos nada más llegar). En total son trece:

62 vista frontal del templo (y de mi bici)
65 vista lateral
66 desde el interior
72 pintura de un guerrero en una puerta de madera
77 otra desde el interior
82 baño en Kenting, al atardecer
94 Chen, en el campo
98 yo también
99 aberración arquitectónica para turistas
100 no podía faltar una con comida
101 dos colgados en el puente colgante
109 playa con central nuclear al fondo
111 procesión

Lo de la procesión tiene que ver con el Año Nuevo Chino, el domingo 29 (el sábado es la víspera, equivalente a nuestra Nochevieja). Estamos en pleno ambiente de celebraciones, y también empezando a pensar en las maletas, porque el próximo miércoles volvemos a Madrid.

El lunes, en Kaohsiung, fuimos al único restaurante español genuino de Taiwán, el mesón "Hola" (no es como el restaurante "Amor y pan" de nuestro amigo Jimmy, que toma la cocina española como fuente de inspiración). Nos olvidamos de llevar la cámara, así que no pudimos hacernos una foto con el patrón*, paisano ni más ni menos que de... Aranda de Duero. Ancha es Castilla.

[* Ángel y su esposa taiwanesa Elena]

26.12.05

entre fiestas

Pasadas ya las fiestas del solsticio de invierno, que los romanos denominaban saturnales y que nosotros llamamos navidad desde que empezó la moda del cristianismo, me dispongo a contaros algunas de las cosas que hemos hecho en estos últimos días.

La verdad es que he encontrado en Taiwán más "espíritu navideño" del que esperaba. Aunque un diez por ciento de los 23 millones que pueblan la isla son cristianos, la navidad no se celebra oficialmente (es como el año nuevo chino en España). Sin embargo, parece que en los últimos años se han ido extendiendo más y más los modos occidentales: árboles, decoración, villancicos etc. Por otra parte, se me había olvidado que en Taiwán el invierno también existe, y, aunque suave, al atardecer refresca y conviene abrigarse, y por la noche hay que dormir con pijama y manta(s).

Pues bien, Chen y yo decidimos irnos a pasar el fin de semana a Taichung (en pinyin "Taizhong"), ciudad situada a entre 2 y 3 horas en coche desde Pingtung. Hemos hecho fotos, pero como todavía no hemos logrado pasarlas de la cámara al ordenador, tendré que enviároslas en un próximo reportaje fotográfico. Tuvimos suerte: el viernes subieron las temperaturas y me he pasado desde entonces hasta hoy en camiseta (dicen que mañana refresca de nuevo). La primera foto que no os mando, del sábado 24 de diciembre, podría titularse "En camiseta en un área de servicio", para dar un poquito de envidia.

En Taichung nos quedamos una noche en casa de una amiga de Chen, Apple, casada y con tres hijas de 14, 15 y 16 años más o menos. Viven en una zona, barrio o municipio llamado Longjin, el Pozo del Dragón, nombre prefecto para donde íbamos a pasar la Nochebuena. Otra de las futuras fotos podría ser "El conejo blanco". Su casa se encuentra en una calle de restaurantes y tiendas, como las Ramblas pero cuesta arriba en la montaña, con multitud de turistas durante la tarde y la noche. Llegamos a eso de las cuatro y, después de tomar el té con la familia, quedamos con Dulce, una amiga taiwanesa que estudia en Taichung y a la que conocí en el metro de Madrid hace unos meses. Dimos una vuelta y luego fuimos a cenar de tapas en un salón de té. Todo estaba lleno de gente, las tiendas, los restaurantes: puro consumismo navideño, como en casa. Después, a eso de las diez, quedamos con otra amiga, Nathalie, y su marido, que nos llevaron en coche a una cafetería más cerca del centro de la ciudad. Como se acaban de casar en noviembre, procedimos al visionado mutuo y obligatorio de los álbumes de fotos correspondientes. En resumen, una tarde bastante animada, con muchas actividades.

El domingo 25, después de un desayuno abundante con la familia, nos pusimos en camino de vuelta a Pingtung. Primero visitamos el campus de la universidad de Tunghai ("Donghai"), en Taichung, muy espacioso y tranquilo, donde, además de facultades que más bien parecen templos de la ciudad japonesa de Nara, se encuentra la iglesia Capilla Memorial de Luce, del arquitecto I. M. Pei, construida a prueba de terremotos (es decir, de la ira divina):

http://en.wikipedia.org/wiki/Luce_Memorial_Chapel

En el campus sacamos fotos de un árbol de navidad y un par de belenes obra de los estudiantes. Ya en Pingtung, y después de la siesta, fuimos a la iglesia (cristiana) de Chen, donde había cena de navidad. Cada parroquiano llevó un plato distinto: pato de Pequín, sopa de almejas o de albóndigas de pescado, comida aborigen, gambas y langostinos, arroz y tallarines con carne, pescado o verduras etc. Nosotros, jamón serrano (traído de España) y pan blanco comprado en el Carrefour. Aparte de que nos pusimos las botas, tuve la impresión de encontrarme en el ambiente más apropiado posible para la cena de navidad: entre cristianos practicantes. Hubo un reparto de regalos al azar (para los más de 50 participantes, también para los que, como yo, no habían llevado un regalo desde casa, como lo del amigo invisible), y a mí me tocó hacer en una ocasión de mano inocente para extraer tres números del sorteo.

Los compañeros de la iglesia de Chen ya me conocen porque he aparecido por allí en varias ocasiones, creo que no sólo coincidiendo con cenas o similares. Uno de ellos es capitán de barco, y durante varios meses lleva un petrolero hasta Oriente Medio y luego disfruta de otro par de meses de permiso en Taiwán. Ayer charlamos durante un buen rato y me puso al corriente de las diferentes prácticas de piratería en Yibuti (Djibouti) o en el estrecho de Malaca, en el Mar de China Meridional.

Otra de las fotos que quería hacerme era una con una chica vestida de Papá Noel o Santa Claus, pero con falda, a ser posible una vendedora de betel (aunque dudo mucho que cambien de ropa con motivo de las fiestas) o, si no, una cajera de grandes almacenes. Pues bien, al final conseguí hacerme la foto. A ver si hay suerte y os la envío mañana.

Os deseamos tranquilidad y relax en los días que quedan hasta Nochevieja y Año Nuevo.

El fin de semana que viene tenemos pensado bajar a Kenting, en el sur. A ver si hay suerte, el sol calienta, y puedo empezar el 2006 dándome un baño en la playa.

20.12.05

creacionismo

El domingo 18, al subir al avión que me traería a Taiwán, cogí en el aeropuerto de Hong Kong un ejemplar del Sunday Morning Post, editado en inglés. En la página 22 encontré una historieta en 8 viñetas de la serie "Doonesbury" (que se publica también en el International Herald Tribune, si no recuerdo mal), del dibujante y guionista G. B. Trudeau. Trata del creacionismo, es decir, de la doctrina que niega la teoría de la evolución de Darwin y otros, y que afirma que la diversidad de especies biológicas es obra de un "diseño inteligente". No puedo resistirme a la tentación de traducirla. Que aproveche.

http://www.doonesbury.com/strip/dailydose/index.html?uc_full_date=20051218]

El médico observa a solas una radiografía y musita: "Uh. Oh". A continuación piensa para sus adentros: "Espero que sólo sea un creacionista de domingo".

Cuando muestra la radiografía al paciente, éste le pregunta, preocupado:

—¿T u b e r c u l o s i s? ¿Está s e g u r o?
—Me temo que sí. Pero la hemos pillado en fase temprana.
—¿Entonces el pronóstico es bueno?
—Depende. ¿Usted es creacionista?
—Esto, sí, bueno, lo soy. ¿Por qué lo pregunta?
—Porque tengo que saber si quiere que trate el bacilo de la tuberculosis tal y como era antes de los antibióticos... [cambio de viñeta] ... o como la cepa resistente a mútiples fármacos a la que ha evolucionado.
—¿Evolucionado?
—Usted elige. Si prefiere la versión del Arca de Noé, me limito a darle estreptomicina.
—Hm... ¿Y cómo son los nuevos fármacos?
—Son de diseño inteligente.

19.12.05

de King Kong a Pintung (pasando por Hong Kong)

He llegado bien y ya he pasado la primera noche en Pingtung. Pensaba haberos escrito antes de emprender el viaje para hablaros de mis últimos dos días en Estrasburgo; de su mercado de navidad con pista de patinaje sobre hielo al lado de la catedral; de las tres trufas y tres bombones de chocolate negro, los dos vasos de zumo de naranja caliente (en lugar del vino caliente, ponche, grog o como queráis llamarlo) y los dos ibuprofenos que me tomé para disipar el dolor de cabeza producido por el pleno nocturno del Parlamento Europeo de la noche anterior; de las dos películas que fui a ver, "King Kong" (insoportable tostón sentimentaloide spielbergdisneyesco de más de 3h de duración, ambientado en decorados de una mala película de los años 30, con dinosanfermines infográficos incluidos; malísima, pese a lo que afirman las críticas leídas hasta el momento) y "El arco" (del coreano Kim Ki Duk, y que me recuerda menos a la excelente "Hierro 3" que a la anterior "Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera"; al igual que ésta, "El arco" se puede y se deja ver, pero le faltan la redondez y rotundidad de la obra maestra del mismo director). Pensaba haberos contado todo eso y mucho más, pero de pronto me vi haciendo maletas y, en seguida, entrando en pista para despegar...

Tengo "jet lag" (o cronofatiga) después del triple vuelo de un total de 18 horas de duración. Al contrario de lo que temía o imaginaba, el vuelo largo entre Francfort y Hong Kong (de 11 horas) no se me hizo nada pesado porque tuve la suerte de tener libre el asiento contiguo en una fila de dos, con lo que no hubo que molestar a nadie ni tampoco que ser importunado para ir al servicio etc durante la pseudonoche del avión.

En el avión pusieron "Charlie y la fábrica de chocolate"; lástima que no encargaran hacer "King Kong" precisamente a Tim Burton, que habría podido aportar algo de humor y mala leche en lugar de tanta baba y lagrimilla. Otra cosa, por si se me olvida: os recomiendo adquirir la novela histórica que viene este miércoles con "El País", "Los idus de marzo", de Thornton Wilder. Y con esto pasamos a Taiwán de una vez por todas.

Nada más llegar, y tras dormir una siestecita, fuimos a un pueblo en las afueras de Pingtung donde se celebraba la conclusión de la restauración de un templo. La familia de Yingchen, una amiga de Chen, al igual que otras familias de la localidad, ofrecía una cena a más de un centenar de personas (al menos 15 mesas con no menos de 8 comensales cada una) bajo una carpa montada en un callejón, casi como si fuera un banquete de bodas, con todo tipo de platos... No estaba nada mal como "desayuno tardío" de bienvenida al país. De postre, además de fruta, había una especie de iceburger o hamburguesa de helado; me decidí a probarla engatusado por el envoltorio, cuando en realidad se trataba de un corte de helado no cuadrado sino redondo, con galleta fina industrial similar a la de los helados de bola cuyo presupuesto no da para barquillo; en fin, menos de lo que prometía.

En la casa de esta familia había cierta decoración navideña como el árbol engalanado con luces y otros adornos, o los cartelitos de "Merry Christmas" con purpurina. Al parecer, cada año que pasa los taiwaneses, en su mayoría no cristianos, van celebrando un poco más la navidad, tal vez como los europeos el Halloween, arrastrados por el imparable tsunami del consumismo folcloricorreligioso. Después de cenar fuimos a comprar al Carrefour, donde, además de algunos villancicos en la machacona música de fondo, las cajeras estaban vestidas de Santa Claus o Papá Noel, pero con falda (también esta mañana en el 7Eleven); algo así como el papa Benemérito XVI (el mote no es mío) con tricornio o, como escribió Maruja Torres, "papacornio".

Ahora estoy en la escuela de Chen, con un despacho a mi disposición para escribir o para echarme otra siestecita mientras ella trabaja. Esta mañana ella la tenía libre, y, como nos hemos levantado tarde, casi no hemos tenido tiempo más que para ir a la desayunería de su tía (donde he pedido, cómo no, tortilla de albahaca) y, al cabo de un rato, a un restaurante para almorzar con dos colegas suyos (mi plato: filete de anguila a la plancha con salsa japonesa). Todo el mundo dice que me encuentra más delgado, y eso que no me vieron antes de los diez días pasados entre Cabo de Gata y Estrasburgo, en los que no me privé de casi nada.

Una vez más me sorprendo de lo rápido que me adapto a la nueva normalidad de la vida en Pingtung. Los días en Madrid me resultan ahora, de pronto, lejanos y vagos. Aquí, aunque refresca de noche y hay que ponerse algo de abrigo, de día (sobre todo al sol) se puede ir en camisa. Es el invierno (sub)tropical, con temperaturas que oscilan entre los 14 y los 25 grados, poca humedad en el aire (al menos si se compara con el verano) y algún mosquito despistado.

13.12.05

martes y 13

Es martes y 13, día de mala suerte*. Aquí hace un frío que pela, pero por lo menos luce el sol, es un día claro y luminoso. Esta noche hay una copa-merienda con los colegas intérpretes españoles. *A mí me toca trabajar en el turno nocturno de la sesión plenaria, de 21h a 24h, así que sólo podré pasarme un rato antes para felicitar a los compañeros, brindar con ellos (sin alcohol, que luego curro) y probar alguna especialidad española de ésas que no voy a encontrar tan fácilmente a partir del sábado, como chorizo, lomo o jamón ibéricos, tortas de turrón imperial, frutas escarchadas de Aragón bañadas en chocolate etc...

Espero escribiros desde Pingtung, a 10.000 km de distancia, unas 20 horas de vuelo y 7 horas de diferencia horaria. Espero bañarme entero, no sólo los pies, en aguas del Pacífico... En fin, mejor no anticipar nada, ya os iré contando sobre la marcha.

12.12.05

puente y aparte

Hola a todos

y "feliz lo que os apetezca", cuando y donde sea. Escribo desde Estrasburgo, adonde he llegado hoy a mediodía, después de regresar ayer a Madrid de cinco días de puente entre Alicante y, sobre todo, la zona de Níjar-Cabo de Gata con compañeros de la facultad y familias (es decir, progenies). Me daba pereza ir, con tanto viaje, pero al final me animé y no me arrepiento. Me reservo el nombre del pueblico donde nos alojamos para que no se convierta en un nuevo Benidorm del s. XXI. Me ahorro también el contaros lo mucho y bien que comimos y bebimos en esos cinco días, y las tonterías que me dio tiempo a pensar y a decir. De las que hice, menciono dos: meter los pies en aguas del Mediterráneo, y emular a mis acompañantes al saltar desde la cima de una duna para caer de culo sobre la blanda, perfecta pendiente de arena (los demás lo hicieron casi hasta hartarse; yo, por cobarde, perezoso o acomodaticio, sólo una vez).

La noche del día 7, en el Centro de Títeres de Alicante, vimos el espectáculo de teatro de sombras de Richard Bradshaw: excelente "one man show", muy ocurrente y divertido, surrealista, genial en la aparente sencillez de varios de sus números, en especial aquéllos en los que el argumento y las imágenes creadas por las sombras se correspondían con la letra de alguna canción popular o similar, como en el caso de "Super Kangaroo" (Supercanguro).

En Cabo de Gata, en el punto de observación de los flamencos (de los que vuelan, no de los otros dos tipos), descubrí también la existencia de un pajarillo que sólo habita en esa zona y que se llama, vaya usted a saber por qué, "camachuelo trompetero" (en latín: Bucanetes githagineus).

Pues bien, este jueves vuelvo a Madrid, el viernes (des)hago maletas, y el sábado me voy a pasar el fin de año cristiano (y el chino también) con Chen en Taiwán. Si no cambian los planes, hasta el día 1 de febrero.

3.12.05

primer poema de diciembre

No son aún las nueve de la mañana del sábado, todavía no me he duchado, vestido ni desayunado, pero acabo de escribir mi primer poema de diciembre (como diría Monterroso: cuando me desperté, ya estaba ahí). Espero que os guste.
Aprovecho para desearos un puente largo y placentero.

Fatamorgana

Dejé de ver, de pronto,
el agua y las palmeras, el oasis
ilusorio. Al mismo tiempo
comprendí que también era espejismo
aquel desierto, y en lugar de sus dunas, sus arenas,
ahora creo reconocer las formas
del laberinto ineludible.


Fatamorgano

Mi chesis vidi, subite,
la akvon kaj la palmojn, la oazon
iluzian. Samtempe
mi ekkomprenis miragha
ankau tiun dezerton, anstatau kies dunoj, kies sabloj,
mi kredas nun rekoni la formojn
de la nepreterebla labirinto.

Madrid, 3.12.2005

1.12.05

año 1, día 1

Ya no sabe uno a quién felicitar. Hoy, 1 de diciembre, entramos en plena vorágine navideña. En Taiwán, como en China, el día de Año Nuevo será esta vez el 29 de enero. Y luego están los griegos ortodoxos, los judíos heterodoxos, los tolkienianos, los trekkies... Se me ocurre que hoy podría ser el primer día del primer mes de mi propio calendario. Una fecha arbitraria, como todas. Habría ciclos no de 12 años (como en el calendario chino), sino de 13, también regidos por un signo, por un animal. Sea, pues. Hoy empieza el Año de la Araña. Como todavía no he decidido cuántos meses o días tendrá, ni de cuánta duración, os tendré informados para cuando llegue el próximo fin de año y que no se os olvide celebrarlo.

Como veis, hoy tampoco tengo nada especial que contar (no he ido al cine en los últimos días y tampoco me apetece describiros mi último almuerzo con pelos y señales). Pero qué importa. Dice Gino que lo mío es un blog intrusivo; en lugar de una página web en la que uno entra cuando le da la gana, mis e-mails (o cibermensajes, como propone la Academia) se cuelan en vuestros sacrosantos buzones sin que nadie los invite, poniéndoos en la tesitura de leerlos o no leerlos. Seamos sinceros: los blogs son un coñazo. Bastantes compromisos tenemos casi a diario para encima tener que acudir a la cita con una ciberpágina (seguimos con la RAE) en la que alguien desocupado desahoga su verborrea con más frecuencia y menos interés de lo deseable. Ya hay en el mundo millones de blogs, cientos de millones de páginas, millardos de palabras... ¿Para qué viajar al pueblo de Ni-Su-Pu cuando podemos leer con todo detalle las peripecias de Fulanita de Sidney o Menganito de Triana, que además ilustran espléndidamente su viaje gracias a la impepinable cámara digital? Así que yo sigo con mi "bloj" (es decir, blog rudimentario, intrusivo y jorgiano), tecleando con el índice de la mano derecha, mientras escucho una estupenda compilación de música (¡gracias, Dimitri!).

Dentro de dos semanas y media me voy a Taiwán... y todo cambiará. Como si, en un minicine, te sales de ver una película de Bergman y te metes en la nueva versión de King Kong: mundos paralelos. Mientras, en mi búsqueda del nirvana y la paz interiores, esta mañana he ido al centro comercial de La Vaguada. Recordemos que hoy, además de ser el Día Mundial del Sida, la situación sigue siendo terrible en la Cachemira paquistaní y en la Palestina ocupada, por poner sólo dos ejemplos, pero a los informativos españoles sólo les interesan el Estatuto de Cataluña, la familia real y la televisión digital. No pensaba en nada de todo esto cuando me acercaba al centro comercial, en una mañana verdaderamente otoñal, con las hojas de los árboles cayendo al suelo en plena luz, los viandantes bien abrigados para protegerse del frío intenso. Pero he aquí que, ya dentro, tuve que pasar por la sección de juguetería del Alcampo, casi vacía un jueves a hora tan temprana. Qué visión más surrealista: pasillos y más pasillos, como los de los nichos en el cementerio de La Almudena, si bien repletos de todo tipo de artefactos de plástico o metal, en caros y coloridos embalajes, con precios que serán la pesadilla navideña de tantos padres, tíos y padrinos. Nada que envidiar a los chechenos o los iraquíes ya que pronto empezará, si no lo ha hecho ya, el bombardeo anunciado: el de anuncios de juguetes y otros chismes, para ablandar aun más los tiernos cerebros infantiles.

Ya sé que mi discurso se va pareciendo demasiado al del típico cascarrabias... Qué le vamos a hacer. Antes de despedirme, os recomiendo los dos enlaces siguientes:

www.calicoelectronico.com (son vídeos de animación; cliquead en "Capítulos")

www.zippythepinhead.com (tiras cómicas, en inglés; hace falta leerlas durante una temporada para irles pillando el punto)

19.11.05

celebraciones

Ayer, día 18, fue mi cumpleaños, y mañana, el 20, será el de Chen. Hoy, sábado, es día de tregua (bueno, acabo de enterarme de que esta tarde hay partido de fútbol Real Madrid-Barcelona; haré todo lo posible por no saber más del asunto, al igual que de la coronación de Alberto de Mónaco). Gracias a los que os acordasteis, especialmente los que me enviasteis mensajes de texto al teléfono móvil (a los cuales no respondí: ayer estuve en huelga digital y dactilar, y ni moví el dedo índice para escribir e-mails ni mucho menos el gordo para teclear sms). Y a los que no os acordasteis, besos y abrazos también.

A mediodía comí con Lourdes en el EsteOEste, en la calle Manuela Malasaña (tomé menestra de verduras de primero y, a continuación, atún rojo a la plancha; todo con buen ambiente y a muy buen precio). Por la noche cené con Charlotte, su padre Eric y su amigo David en La Vaca Argentina, en la calle Bailén (mi plato: ensalada de perdiz con vinagreta de frutas del bosque, muy rica). En ambos casos pedí de postre tiramisú, a ver si se parecía a los que te sirven en Bruselas o Estrasburgo, pero no hay color: al del almuerzo le fallaba la textura, sobre todo la del bizcocho, y al segundo, bastante más cremoso, le hacía falta una dosis mayor de café y de cacao, sin los cuales resultaba bastante insípido.

Así, con un buen vino con cada comida y en excelente compañía, celebré mi cumple. Y con un buen paseo de reencuentro con Madrid a media tarde, y otro más corto por la noche por la plaza de Oriente, con el Palacio Real conveniente y bellamente iluminado.

No tengo nada más que contaros de momento. Hasta otro rato

12.11.05

crónica bruselense

Hola a todos

... desde Bruselas. Sí, por primera vez en varios años, en lugar de volver religiosamente a Madrid después de cuatro o cinco días de trabajo, he decidido pasar en Bruselas este fin de semana y aceptar la invitación de Dimitri de ir con él en coche a Estrasburgo el lunes por la mañana (cuatro horas en carretera para escuchar buena música y resolver los problemas del mundo, pasando por Luxemburgo).

Como también Meike recibía visita (hola, Meike), no podía quedarme en su casa; por suerte, una colega italiana muy simpática, amiga de Dimitri y Andrea, se ofreció a darme alojamiento (hola, Arianna, y gracias a ti también; te he incluido en la lista a la que envío estos mensajes; si no te interesa demasiado, dímelo y se acabó el problema). Así que ahora me encuentro en su piso, un dúplex abuhardillado en la place Jourdan, donde empiezan los barrios de Bruselas y acaba la impersonal zona comunitaria en la que trabajamos, muy cerca del Centro Albert Borschette, escenario del curso de formación de intérpretes hace ya más de 10 años.

Como suele ser habitual en esta ciudad, en el interior de cada manzana de casas se oculta un gran patio interior dividido en jardines, terrazas y garajes, a menudo con grandes árboles frondosos, lo que contrasta con el aspecto gris y triste de las calles a las que dan muchas de las fachadas. Tras una semana de días frescos pero secos, soleados, hoy el cielo está nublado, a ratos llueve o chispea. Desde la ventana que da a ese gran espacio interior veo el cielo, algunos árboles, escucho el graznar de los cuervos (mi pájaro favorito; ya hablaremos de eso en otra ocasión). Qué tranquilidad. Arianna se fue después del desayuno. Yo he estado leyendo y también escribiendo algunas de esas cosas que se me pasan por la cabeza. Luego he bajado a comer, solo, a un pequeño restaurante tailandés al lado de la plaza: excelente comida (anoche también cené tailandés; bueno, en realidad era cocina indochina, en la rue Lesbroussart, donde pasé mis primeros seis meses en Bruselas, los del curso de formación). Antes de volver a casa he pasado por la chocolatería Neuhaus a por el postre, tres bombones de chocolate belga, el mejor del mundo. Aquí tampoco me ha ocurrido nada especial; mejor dicho, todo lo que me ha ocurrido es especial, y en la mayoría de los casos se ha tratado de cosas ante las que detenía la mirada o que de algún modo me pasaban por la cabeza. Así que os hablaré una vez más de las dos últimas películas que he visto, ambas en el 13 Festival de Cine de España y de América Latina en Bruselas, en la place Flagey, cerca del piso en Champs Élysées donde viví durante unos tres años (¿se escribe así?). El miércoles fui a ver (hola, Pilar) la coproducción italo-franco-brasileña "Orfeu Negro", de Marcel Camus, de 1959, que presenta el mito de Orfeo y Eurídice durante un par de días de carnaval en un Río de Janeiro que probablemente ya no exista; extraña película, con un ritmo fuera de lo común en estos días de cine basura, cine pólvora, cine adrenalina; bellas actrices y bellos actores en una tragedia envuelta en el desenfreno y la alegría carnavalescos. Ayer vimos "El método (Gronholm)", adaptación pretendidamente seria de una obra de teatro de humor negro que aún no he visto y que dudo si iré a ver (siento impulsos contradictorios). La película no se la recomiendo a nadie; empieza bien, pero acaba defraudando y aburriendo, salvo por la actuación de varios de los protagonistas. Pero, en fin, el cine es el cine, y no hay película que no tenga algo bueno, si descontamos "El puente de Varsovia" de Pere Portabella y una de Antonioni sobre no-sé-qué de las nubes con Inés Sastre en uno de sus peores papeles.

Esta noche hay cena, y luego fiesta (un cumpleaños). Mañana ya veremos. Y ahora son las tres, las 15h, es decir, las diez de la noche en Taiwán. Hora de salir de internet y hablar por teléfono...

20.8.05

comentario y templo

Acerca del poema "Sentimientos censurados", uno de vosotros me escribe:

¿Por qué esperar a morir para liberarse de todo? ¿Es
imposible hacerlo ahora? ¿a qué tenemos miedo, a las normas?
Estoy de acuerdo. De todas formas, el poema en cierto sentido es narrativo, y se debería leer como se hace con un relato de ficción, preguntándose en primer lugar quién o quiénes son el "yo" y el (o, de hecho, los) "tú" del texto. Dicho esto, la última estrofa, más que una invitación al suicidio como liberación, en mi opinión sería un darle la vuelta al guante o la tortilla para no ver la muerte propia con temor o con odio, como acostumbramos a hacer.

Bueno, dejo las técnicas de comentario de texto del bachillerato para otra ocasión, y os presento mi último tanka.



"Templo de la familio Siao"

La tempo lulas
la templon de l' prapatroj
tajfune, sune.
Sur sxtono, mil karesoj;
sur ligno, cent cikatroj.


("Templo de la familia Siao ": El tiempo mece / el templo de los ancestros / con el tifón, el sol. / En la piedra, mil caricias; / en la madera, cien cicatrices.)

Pingtung/Pingtongo, 19-20.8

19.8.05

seis fotos [sin fotos]

Aquí van seis fotos de diversos momentos del día del banquete: ceremonia ante el altar de los ancestros en el piso superior de la casa de los padres de Chen; con anterioridad, se engalana a los novios con las joyas familiares; foto de familia ante la puerta de la casa; y luego, claro, el banquete...

17.8.05

poemas insulares

Es día 17, me quedan otros 10 antes de volver a Madrid. Mi hermana Beatriz y familia ya han regresado; en cuanto me manden fotos, os envío unas cuantas (espero que pueda ser este fin de semana).

Un par de días después del banquete, cuando nos encontrábamos en el sur de la isla, en Kenting, le detectaron al padre de Chen un tumor en el pecho, por lo que ingresó en el hospital en Kaohsiung. Antes de iniciar nuestro viaje hacia el norte, acompañe a Chen al hospital. Era la segunda vez, ya que hace meses fuimos a ver a un tío suyo que había sufrido un accidente de moto. Algún día escribiré un poema sobre los hospitales; es algo que tengo pendiente desde mi operación de megacolon del año pasado. Luego emprendimos el viaje. Cada día recibíamos noticias. De momento no se sabe si el tumor es benigno o maligno, estamos a la espera de los resultados de pruebas más recientes. Ayer volvimos a visitarlo, y esta tarde nos pasaremos de nuevo por allí, donde, por cierto, también se encuentra ingresado Aping, uno de los amiguetes del hermano de Chen, por una herida detrás de la oreja.

Os cuento todo esto como introducción a los poemas de las últimas semanas. Al primero ya le he puesto título, así que lo vuelvo a incluir.



"Araneo"

Rekonstruite
la reto splendas nun.
Ho araneo!
- sizifo sensignifa
post paso de tajfun'.

("Araña": Reconstruida / esplende ahora la red. / ¡Oh araña! / - sísifo insignificante / tras el paso del tifón.)

Kaohsiung/Kaoshjongo, 6.8



"Vivprotokolo"

La tutan vivon
labori shpare, shvite,
preter ripozo,
ghis inkognite kora
atak', au metastazo.


("Curriculum vitae": La vida entera / de trabajo y ahorro, / de sudor, sin descanso, / hasta que llega de incógnito / el infarto, o la metástasis.)

Taipei/Tajpeo, 11.8


"Difinoj"

La urbo havas limojn
elastajn, provizorajn,
dum la insulo bordon
precizan, kaj la maron.


("Definiciones": La ciudad tiene límites / elásticos, provisionales, / mientras la isla la orilla / precisa, y la mar.)

NE de Taiwán/Nord-orienta Tajvano, 11.8



"Cenzuritaj sentoj"

Vi chiam timis morton
de via vivkunul'
char ghi signifus solon,
la solon absolutan.

Jen ghi okazis. Strange,
vi sentis senpezighon
kiel (vi nun komprenas)
che mortoj la gepatraj.

Jarojn poste, la samon
vi spertos proprakorpe:
senton de liberigho
el chio, kaj forpasos.


("Sentimientos censurados": Siempre temiste la muerte / del compañero en la vida / porque significaría soledad, / la soledad absoluta. // Luego ocurrió. Extrañamente / sentiste alivio / como, ahora lo entiendes, / al morir de los padres. // Años más tarde, lo mismo / experimentarás en tu propio cuerpo: / el sentimiento de liberarse / de todo, y te habrás ido.)

NE de Taiwán/Nord-orienta Tajvano, 11.8



"Oceano"

Akvo sen limoj.
Havenoj akcesoras.
Malgrau etimoj
gravas drivi, pelate
de ventoj oportunaj.

("Océano": Agua sin límites. / Los puertos, accesorios. / Pese a los étimos, / lo que importa es ir a la deriva, empujado / por vientos oportunos.)

Taipei/Tajpeo, 13.8



"Nautoj"

La marojn sulkas
diversaj navigantoj:
aventuristoj,
korsaroj kaj matrosoj,
vrakuloj, celakantoj.

("Nautas": Surcan los mares / diversos navegantes: / aventureros, / corsarios y marinos, / náufragos, celacantos.)

Taipei/Tajpeo, 13.8

7.8.05

diluvio particular

Ayer por la tarde, en un hospital de Kaohsiung en el que me encontraba de visita, escribí el siguiente tanka, aún sin título:

Rekonstruite
la reto splendas nun.
Ho araneo!
- sizifo sensignifa
post paso de tajfun'.

(Reconstruida / esplende ahora la red. / ¡Oh araña! / - sísifo insignificante / tras el paso del tifón.)

El Matsa debe de haber alcanzado ya la costa de China, pero aquí sigue lloviendo como en Macondo. Ayer, durante la visita al poblado aborigen de Santimen ("puerta de tres tierras"), nos calamos casi por completo. Y hoy salimos de Pingtung en tren hacia el norte, hacia Taitung, Hualien y Taipei. Chen y yo estaremos de vuelta en Pingtung en torno al día quince.

4.8.05

Kenting y Matsa

Acabamos de regresar de una excursión de dos días en Kenting, al sur de la isla. Es zona playera, surfera y dominguera, y desde ella se divisan tanto el estrecho de Taiwán (que nos separa de la China pseudocomunista, es decir, capitalista y ultranacionalista; esto es por si alguien aún no se ha enterado de la muerte de Marx, Mao y Deng) como el océano Pacífico.

Me he bañado con mis sobrinos en la playa de Paishawan ("playa de arena blanca"), mi primer chapuzón en aguas de estas tierras. Ayer visitamos la reserva natural o parque nacional de Kenting. Entre otros bichos, vimos un ciempiés grandote negro con patas amarillas; avispas venenosas; ardillas; una araña gigante (como la palma de la mano) pendiente de su red igualmente enorme; algún pájaro; búfalos asiáticos; lagartos; muchas y muy variadas mariposas; libélulas y caballitos del diablo... Del reino vegetal, helechos, taro y muchas otras plantas cuyo nombre no conozco ni recuerdo. A diferencia del resto de la isla, donde el clima es subtropical, en Kenting es tropical, con abundancia de palmeras y exhuberante vegetación. Sólo nos faltó toparnos con una serpiente venenosa, de cuya presencia advertía la señalización del parque.

Por la tarde cruzamos una zona arrasada por un tifón reciente. La carretera, que serpentea aferrada a las montañas del interior, aparecía interrumpida, retorcida, rota por corrimientos de tierra y desprendimientos, como si hubiera sufrido un terremoto. Ese tifón causó bastantes estragos al menos en el sur del país, con algún puente destruido, o con zonas de bosque tropical abrasadas por una ola de aire caliente.

Más tarde fuimos a ver unas fuentes naturales de gas con llama incluida. A los que seáis de Islandia, Santorini, Tenerife u otro paraje volcánico, no os sorprenderá que te ofrezcan hacer palomitas de maíz al aire libre, sin necesidad de mecheros, cerillas o de tener que pagar la factura de Gas Natural.

Esta noche, cuando ya nos encontrábamos de vuelta en el hotel, empezó la tormenta. Se trata de los primeros coletazos del tifón Matsa, procedente del sureste. A las nueve de la mañana de hoy el centro de la espiral del tifón se hallaba a 350 km al sureste de Taiwán; mañana a la misma hora, estará a unos 120 km de la costa nororiental (p. ej. la ciudad de Hualien). Por alguna razón, Kenting y Pingtung son las zonas donde más lluvia ha caído. Anoche, como decía, horas de chaparrón con rayos, relámpagos y truenos literalmente acojonantes. Pero, claro, eso no es un tifón, sino tan sólo las consecuencias en la periferia de su radio de acción.

Ahora, en Pingtung, hace un día otoñal o primaveral (desde una perspectiva española): cielo cubierto, y algunas gotas de vez en cuando. Pero, apunta mi hermana, con mucho calor...

31.7.05

misión cumplida

Misión cumplida, pasó el banquete: más de 300 invitados, entre 10 y 13 platos diferentes (p.ej. pollo negro de montaña cocido entero en un recipiente cilíndrico del tamaño de un obús de la Primera Guerra Mundial), karaoke participativo, ronda de saludos de mesa en mesa, brindis continuos, Chen con tres trajes o vestidos distintos, etc.

He dicho gracias en chino (xie xie) más veces en esta ocasión que en el resto de mis estancias en Taiwán. Y lo mismo vale para mi hermana y familia, que también han tenido que saludar al resto de los presentes, entre ellos un abuelete de 100 años de edad.

Antes, la caravana de seis cochazos desde nuestra casa a la de los padres de Chen, donde tuvo lugar una ceremonia ante el altar de los ancestros, en el último piso, con frutas, dulces y un pollo tieso como ofrendas; el regreso a casa por un camino diferente; las fotos, el lanzamiento del ramo de flores por la ventana; yo, sudando como otro pollo, con traje y corbata a pesar del calor tropical; Chen, con las alhajas y oros de la familia; mi sobrino Andreu saltando descalzo para "inaugurar" el lecho conyugal...

La sobremesa ha sido breve. Ahora estamos descansando, antes de salir de excursión a la ciudad de Kaohsiung.