1.12.05

año 1, día 1

Ya no sabe uno a quién felicitar. Hoy, 1 de diciembre, entramos en plena vorágine navideña. En Taiwán, como en China, el día de Año Nuevo será esta vez el 29 de enero. Y luego están los griegos ortodoxos, los judíos heterodoxos, los tolkienianos, los trekkies... Se me ocurre que hoy podría ser el primer día del primer mes de mi propio calendario. Una fecha arbitraria, como todas. Habría ciclos no de 12 años (como en el calendario chino), sino de 13, también regidos por un signo, por un animal. Sea, pues. Hoy empieza el Año de la Araña. Como todavía no he decidido cuántos meses o días tendrá, ni de cuánta duración, os tendré informados para cuando llegue el próximo fin de año y que no se os olvide celebrarlo.

Como veis, hoy tampoco tengo nada especial que contar (no he ido al cine en los últimos días y tampoco me apetece describiros mi último almuerzo con pelos y señales). Pero qué importa. Dice Gino que lo mío es un blog intrusivo; en lugar de una página web en la que uno entra cuando le da la gana, mis e-mails (o cibermensajes, como propone la Academia) se cuelan en vuestros sacrosantos buzones sin que nadie los invite, poniéndoos en la tesitura de leerlos o no leerlos. Seamos sinceros: los blogs son un coñazo. Bastantes compromisos tenemos casi a diario para encima tener que acudir a la cita con una ciberpágina (seguimos con la RAE) en la que alguien desocupado desahoga su verborrea con más frecuencia y menos interés de lo deseable. Ya hay en el mundo millones de blogs, cientos de millones de páginas, millardos de palabras... ¿Para qué viajar al pueblo de Ni-Su-Pu cuando podemos leer con todo detalle las peripecias de Fulanita de Sidney o Menganito de Triana, que además ilustran espléndidamente su viaje gracias a la impepinable cámara digital? Así que yo sigo con mi "bloj" (es decir, blog rudimentario, intrusivo y jorgiano), tecleando con el índice de la mano derecha, mientras escucho una estupenda compilación de música (¡gracias, Dimitri!).

Dentro de dos semanas y media me voy a Taiwán... y todo cambiará. Como si, en un minicine, te sales de ver una película de Bergman y te metes en la nueva versión de King Kong: mundos paralelos. Mientras, en mi búsqueda del nirvana y la paz interiores, esta mañana he ido al centro comercial de La Vaguada. Recordemos que hoy, además de ser el Día Mundial del Sida, la situación sigue siendo terrible en la Cachemira paquistaní y en la Palestina ocupada, por poner sólo dos ejemplos, pero a los informativos españoles sólo les interesan el Estatuto de Cataluña, la familia real y la televisión digital. No pensaba en nada de todo esto cuando me acercaba al centro comercial, en una mañana verdaderamente otoñal, con las hojas de los árboles cayendo al suelo en plena luz, los viandantes bien abrigados para protegerse del frío intenso. Pero he aquí que, ya dentro, tuve que pasar por la sección de juguetería del Alcampo, casi vacía un jueves a hora tan temprana. Qué visión más surrealista: pasillos y más pasillos, como los de los nichos en el cementerio de La Almudena, si bien repletos de todo tipo de artefactos de plástico o metal, en caros y coloridos embalajes, con precios que serán la pesadilla navideña de tantos padres, tíos y padrinos. Nada que envidiar a los chechenos o los iraquíes ya que pronto empezará, si no lo ha hecho ya, el bombardeo anunciado: el de anuncios de juguetes y otros chismes, para ablandar aun más los tiernos cerebros infantiles.

Ya sé que mi discurso se va pareciendo demasiado al del típico cascarrabias... Qué le vamos a hacer. Antes de despedirme, os recomiendo los dos enlaces siguientes:

www.calicoelectronico.com (son vídeos de animación; cliquead en "Capítulos")

www.zippythepinhead.com (tiras cómicas, en inglés; hace falta leerlas durante una temporada para irles pillando el punto)