8.8.06

las cosas en su sitio

Hola a todos desde Pingtung, Taiwán, adonde llegué ayer a mediodía.

En el avión leí un interesantísimo artículo de Rafael Sánchez Ferlosio, publicado en "El País" del 6 de agosto y titulado "Glosa sobre Israel", que responde al de Mario Vargas Llosa "Israel y los matices", acerca del cual envié una carta al director del mismo periódico hace un par de semanas. RSF pone, como siempre, las cosas en su sitio, entre ellas al "miserable" de MVL (no se me ocurre mejor adjetivo para describir la cobardía intelectual a la que nos viene acostumbrando desde que decidió convertirse en interesado opinador político).

Por si no lo tenéis a mano, el blog de JAMS lo reproduce entero (al final de la entrada a la que conduce este vínculo):

http://blogs.20minutos.es/martinezsoler/post/2006/08/06/no-hay-soberbia-buena-y-soberbia-mala

En el vuelo más largo de los tres (Francfort-Hong Kong, 11 horas) coincidí con Roberto, un joven mitad italiano mitad alemán (padre italiano y los primeros 28 años de su vida en Italia, frente a los últimos 5 en Alemania y la madre de este país) que iba a China a estudiar el idioma y buscar un trabajo porque "mejor que en Alemania, en cualquier otro lugar". Trabaja en el sector del automóvil, pero, al contrario que en el chiste, no los lava: los vende.

El menú AVML (asiático vegetariano, es decir, comida india, caliente) de Lufthansa sirvió de transición entre el pincho de tortilla en la Dehesa de la Villa del sábado por la noche y la BBQ (barbacoa) taiwanesa a la que fuimos anoche con dos amigas, May y Kiki, después de habernos cortado el pelo Chen y yo en la peluquería de esta última, con masajes de espalda y del cuero cabelludo incluidos. Antes habíamos ido a un templo budista en el campo, en el cual reposa la urna con las cenizas del padre de Chen, en un pequeño nicho con vistas a la campiña; también fuimos a la casa de sus padres, adonde hemos vuelto esta mañana después de pasar por la desayunería de sus tíos. Si no os habéis perdido con tanto flash back y feed back veréis que, desde que al salir del aeropuerto sentí el abrazo abrasador del aire húmedo de los trópicos hasta que nos sentamos en la barbacoa con las amigas a trasegar cerveza con cubitos de hielo, mi mayor ocupación ha sido la de ponerme al día, recuperar costumbres y rutinas, volver a la normalidad interrumpida por varios meses de ausencia.