29.6.09

Estoy al margen (poema de Max)

Os invito a leer este poema reciente de Max, "un amigo del instituto":


Estoy al margen



Y si en el mundo que tú nos propones

–periodista, político, predicador o pensador insigne–

no existe la belleza, la compasión, ni la alegría;

y no hay lugar para los pobres, los de pueblo, los feos y los raros;

y si tú sólo valoras el triunfo, el dinero, la derrota del adversario

y la utilización descarnada del hombre

como votante sumiso, creyente fiel o consumidor filopublicitario;

debes saber que ya no me interesan tus palabras premiadas

ni tus sabias lecciones bendecidas.

No me interesan nada. Ni escucharlas ni rebatirlas.

Nada, nada.



Y si tus pedagógicas lecciones magistrales,

–profesor o maestro y gurú de las aulas–

se arropan en la hojarasca de una terminología artificiosa

y sustentan sus fines y objetivos

en el acopio de un aparato erudito arborescente,

y esgrimes como mérito académico

tu rebuscado hermetismo sin sustancia

y el número elevado de suspensos

como excelencia de tu labor estéril y engolada,

debes saber que a mí no me interesan tus palabras

ni tus vacuas lecciones sin provecho.

No me interesan nada. Ni escucharlas ni rebatirlas.

Nada, nada.



Y si en tu obra artística sublime

–perseguidor excelso de la belleza esquiva

y aplaudido profeta de la última vanguardia–

no existe la emoción y el aleteo del ángel de lo humano,

ni el humor, el misterio, la sorpresa, la lágrima o la risa,

ni la transmisión de un mensaje humanizado,

y sólo buscas aplausos, premios, ventas, oropeles y páginas amigas,

debes saber que ya no me interesan tus pinturas,

tu música, tus libros, tu teatro,

por más aplausos o medallas o premios u homenajes que recibas.

A mí no me interesan nada.

Nada, nada.



Y si en tus relaciones afectivas

–amante que declaras, prometes o profesas amor–

no existen más que quejas o reproches

y no la admiración y la ternura, la ayuda y el perdón,

la alegría y el respeto, la complicidad y la sorpresa,

debes saber que tu mensaje de amor no me emociona,

ni tampoco me interesa ese amor tuyo tan triste y tan mezquino.

Es preferible mil veces vivir solo, desamorado y libre,

que enzarzado en fatigosas batallas

por palabras de amor que no se viven,

fácilmente trocadas en hostiles palabras de egoísmo y de rencor.

Y eso a mí ya no me interesa nada.

Ni siquiera seguir hablando de ello.

No me interesa nada.

Nada, nada, nada.