24.11.11

El Hierro

Dos días después de que reserváramos avión, hotel y barco para visitar la isla de el Hierro, le dio por manifestarse en las inmediaciones a un volcán submarino. Cuando luego contábamos a nuestros conocidos que, pese a las noticias alarmantes difundidas por la televisión y la prensa, seguíamos con intención de viajar allá, alguno que otro me tomaba por loco. Pero, en fin, ¿no viajamos a Islandia en junio? ¿y acaso no nació Chen en Taiwán?

En Lanzarote y La Palma hicimos tres excursiones (2+1) en autocar con guía acoplándonos a grupos de turistas; en La Palma también nos desplazamos con guaguas públicas para pasar el día en las playas de Tazacorte y Fuencaliente, respectivamente al oeste y el sur de la isla. Pues bien, en El Hierro contratamos los servicios de la agencia Atlantidea, que organiza excursiones a pie (senderismo) o, en nuestro caso, en coche, y que os recomendamos sin reservas. Con ellos nos acercamos al pueblo de La Restinga, el más cercano al volcán submarino; quizás distingáis unas manchas claras, de azufre, en la superficie del mar, cerca de la costa (a nosotros nos costó verlas).


Nuestros guías eran una pareja de italianos muy simpáticos y sobradamente preparados, Enrica y Paolo, con los que hicimos dos excusiones motorizadas de medio día cada una.


Sobre el mapa, El Hierro, la más pequeña de las Canarias, parece una legaña o la cagarruta de una lagartija. Ahora bien, hace falta estar allí para darse cuenta de su enormidad, con alturas de más de 1.300 metros; con el accidente geográfico conocido como el Golfo, resultado del colapso de la caldera de un volcán (no por explosión como en Santorini sino por hundimiento en el océano); con la consiguiente diversidad de paisajes y vegetación, desde el sur volcánico, con coladas de lava pahoehoe, a los bosques de pino canario, la laurisilva de brezos, fayales y tiles (el Garoé) o las extensiones con sabinas o enebros azotados y retorcidos por los vientos.


La siguiente expresión se suele aplicar a Tenerife o Gran Canaria, y se podría decir también de La Palma, pero sin duda sirve para el Hierro: un continente en miniatura.


¡Hasta la vista! Has sido, junto con La Palma (de la que conservaba un recuerdo muy parcial e incompleto de mi primera visita hace una quincena de años), la mayor sorpresa de este viaje.