20.2.10

constrúyete a ti mismo

He llegado a la conclusión de que no quiero construir nada en la vida. Al menos, nada pretendidamente importante, con vocación de duradero.

(imagen de Wikimedia Commons)


Otra cosa son los pequeños proyectos, los planes de poca envergadura. Como querer leerme los libros que abarrotan las estanterías de mi casa, demasiados ya para los años que tengo, a ver si así, leyéndolos, poco a poco consigo ir desprendiéndome de ellos.


Otra empresa, más modesta y por tanto quizás realizable: transformar en poemas las ideas o imágenes anotadas con diminuta letruja en la agenda que llevo siempre en el bolsillo. Creo que con esto, de momento, acaban mis ambiciones.