18.3.08

anoche, en la televisión


Al final emitieron el minirreportaje sobre el esperanto ayer pasada la medianoche (es decir, esta madrugada). Salgo poco tiempo, pero podéis verlo enterito en:

En cuanto a la Semana Santa, digamos que estoy de vacaciones en Madrid, en casa. La semana pasada Chen y yo fuimos a ver la película austroalemana "Los falsificadores", premiada con el Nobel de Hollywood a la mejor peli extranjera. Os la recomiendo, incluso a los que ya estéis saturados de ver películas de nazis y judíos y campos de exterminio. Ésta ahorra al espectador el horror del holocausto, y se centra en un grupo de judíos a los que los nazis recluyen en un barracón aparte (relativamente confortable) de uno de esos campos para que fabriquen libras y dólares falsos en cantidades millonarias.




En la hoja que cogí en el cine encontré una idea interesante de Stefan Ruzowitzky, el director, que no se me ocurrió de forma espontánea mientras veía la película, ni después de haberla visto:

"¿Es posible jugar al pingpong en un campo de concentración mientras a pocos metros de distancia hay personas que están siendo torturadas hasta la muerte? Es algo que no se diferencia demasiado de otra cuestión: ¿es posible disfrutar de unas vacaciones con todo incluido en un lugar donde hay personas muriendo de hambre muy cerca de allí? ¿Es posible disfrutar de nuestras vidas acomodadas a la vista de todo el sufrimiento existente en el mundo?"

3 comentarios:

Manolo dijo...

Yo también he visto la peli y coincido con tu recomendación.

Para mi lo más interesante fue la confrontación de dos posturas vitales (no me atrevo a llamarlas "ideológicas"): la del "sobrevividor" (no sólo superviviente) que invoca un pragmatismo de supervivencia para seguir vivo, sea como sea, bajo la divisa "el fin justifica los medios". Y la otra, la del idealista iluminado y visionario que pretende salvar la Humanidad aún a costa de su propia vida y la de las personas que forman su clan.

Lo mejor de todo es que el director no santifica ninguna de las dos posturas anatemizando la contraria. Que cada cual extraiga su conclusión e invoque sus propios principios para responder al dilema.

El mejor papel principal -y el mejor actor, a mi gusto- es el comandante, afiliado en la postura vital del sobrevividor. Y el mejor rol secundario, el de su mujer... sus tres minutos de metraje ponen más los pelos de punta que todo el resto de la película, mesa de ping-pong incluída.

Anónimo dijo...

Gracias por la recomendación, la veo este fin de semana y os comento. Que pases felices vacaciones.

Anónimo dijo...

lo vi en la 2 Noticias ;)

http://www.lacoctelera.com No oficial

saludoss