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6.2.12

Macao mixto / miksa Makao

Macao nos ha resultado similar a Hongkong, con esa mezcla de elementos asiáticos y europeos, pero mucho más tranquilo.

Makao impresis nin sinile al Hongkongo, kun tia mikso de aziaj kaj eŭropaj elementoj, sed multe pli trankvila.









Y el portugués se lo ve escrito en carteles etc, pero no se lo oye casi en nigún sitio.

Kaj la portugalan oni vidas skribe en afiŝoj ktp, sed apenaŭ aŭdas ĝin ie ajn.

comer en Macao / manĝi en Makao

Como nuestra amiga Silvia nos dice que ha "echado de menos alguna foto de las vuestras, 'gastroviajeras', y una postal"...

Ĉar nia amikino Silvia skribis ke mankis al ŝi ia el niaj kutimaj fotoj frandturismaj, kaj ankaŭ ricevi bildkarton...



... aquí tenéis dos postales de Chen en Macao, de día y de noche...

... jen du bildkartoj kun Chen en Makao, tage kaj nokte...



... una típica "bifana"* macaense...

... tipa makaa "bifana"*...

( * = bocata portugués de carne de cerdo / portugala porkvianda sandviĉo )



... y una mesa de "dimsum" (tapas que se toman con té)...

... kaj tablo da "dimsum" (manĝetoj kun teo)...



... por ejemplo, bolas rellenas de carne o de dulce (las que están todavía cerradas):

... ekzemple, buloj farĉitaj per viando aŭ per dolĉaĵo (tiuj ankoraŭ fermitaj):



¡Buen provecho! Bonan apetiton!

5.2.12

feliz año del dragón / feliĉan drakan jaron

Nos dijeron que, acabado el año del conejo, empezaba el del dragón, así que fuimos a comprobarlo a Taiwán y Macao.

Oni diris al ni ke, post la jaro kunikla, ekis la draka jaro, kaj do ni iris certiĝi pri tio al Tajvano kaj Makao.



27.10.10

Hong Kong

Como escribí a una amiga en un correo electrónico, Hong Kong impresiona. De manera agradable al recorrer el puerto en barco, al anochecer, cuando los altos edificios con neones publicitarios se ven desde cierta distancia, o ya por la noche, mientras buscas un rincón donde tomar el postre o una copa. Sin embargo, de cerca y de día, esa misma intensidad, el bullicio del tráfico, la proliferación de rascacielos tanto de oficinas como de viviendas etc lo que consiguen es abrumarme y aburrirme: no viviría aquí ni loco (siempre que pudiera elegir, claro, aunque he de reconocer que lo prefiero a Pequín). También impresiona la mezcla de gentes: anglosajones superrubios y asiáticos de diversa procedencia, desde estilosas chicas jonconesas a familias indias o paquistaníes o solitarios sijs con el enorme turbante que recoge su pelo. Y el tráfico tan londinense, circulando a la británica, con autobuses y tranvías de dos pisos, si bien los taxis (rojos, de la marca Toyota) se parecen más a los de Toquio que a los de Taiwán.

Aviso para paseantes


Vista nocturna



Desayuno jonconés (té con surtido de pequeños manjares)



Vista nocturna desde las alturas


Viviendas (contenedores y rascacielos)

13.4.10

el sistema




Si algo he sacado en claro de recientes lecturas de índole política es que el sistema en que vivimos no se llama "democracia parlamentaria" ni "estado de derecho" sino "sistema capitalista", por lo demás extendido a las práctica totalidad de nuestro mundo y, por tanto, del planeta. La diferencia con otras variantes del capitalismo de hoy en día, como por ejemplo el "comunismo chino" o la "democracia iraní", es que aquí tenemos bastante libertad de información y de expresión. Uno puede buscar información sobre casi cualquier tema (la dificultad estriba en encontrarla, en que sea de fiar o, simplemente, en saber de su existencia), algo que no ocurre en China o (creo entender) en Arabia Saudí; claro que hay temas de los que nunca se habla, como por ejemplo del porraimos u "holocausto gitano". Uno también puede decir (casi) lo que se le antoje (siempre que no se meta demasiado con el rey, el papa y similares individuos), aunque decirlo normalmente no sirva para nada. Hay otras diferencias, como que los gueis y las lesbianas aquí puedan casarse o besarse (en algunas calles de unas pocas ciudades), lo que no deja de suponer un avance.

Ahora bien, lo cierto es que nada de lo que se diga o se haga puede cambiar el sistema. Somos libres de votar cada 4 años a partidos que, cuando lleguen al poder, por muy "de izquierdas" que se proclamen, jamás podrán hacer una política de izquierdas (salvo en la superficie) ni política alguna que pretenda cambiar de verdad el sistema, es decir, este mundo regido ciegamente por el capitalismo. En ésas estamos.

Mao

En Pequín, ante el retrato de Mao de la plaza de Tian An Men o su reproducción en los billetes de banco de la moneda china, sentí la misma repugnancia que me producen la simbología y el imaginario franquistas (estatuas del dictador, banderas con el aguilucho, la cruz de la victoria, los arcos de triunfo, el tardofranquismo que aún perdura etc).


La Puerta de la Paz Celestial (Tian An Men) en Pequín

Por suerte, aparte de la plaza y de la pasta, sólo me he encontrado al miserable de Mao en la esfera de los relojes de pulsera que se vende a los turistas, perfecta imagen del capitalismo dirigido por el "Partido Comunista" que impera en la China actual.


El careto de Mao en un billete verdadero y uno falso


Acerca de Mao Tse-tong (así hay que pronunciarlo), recomiendo leer el excelente artículo "Larga vida al presidente Mao" (pincha aquí), de Antonio Muñoz Molina.

3.4.10

la escala

Camino de España aprovechamos la escala entre dos vuelos para visitar un lugar donde aún circulan triciclos motorizados...


... y donde también se come cocido chino...


... así como pinchos de todo tipo, por ejemplo de estrella de mar (yo probé uno)...


... y donde incluso Escorpión quemadito por el sol de Taiwán degusta o devora un escorpión churruscadito...


¿Sabéis ya a qué lugar me refiero?



En efecto: se trata de Ávila.

12.2.10

feliz año del tigre

Este domingo día 14 de febrero es el día del Año Nuevo chino. Del cuerniagudo año del buey, búfalo o vaca pasamos al año del tigre que, como su propio nombre indica, será un periodo tranquilo y apacible, por no decir monótono. ¡Que lo disfrutemos!

21.8.09

el legado de Mao

Acabo de leer la apasionante novela autobiográfica "Cisnes salvajes", de Jung Chang, publicada originalmente en inglés como "Wild Swans" (en chino, "hóng"). Cuenta la historia de tres mujeres (la autora, su madre y su abuela) de 909 a 1978, desde el Imperio Chino hasta el seudocomunismo hipercapitalista actual, pasando por la República de China, la guerra contra Japón durante la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil entre el Partido Comunista y el partido Nacionalista o Kuomintang, y el maoísmo, es decir, el régimen dictatorial y demencial impuesto a China por el cabronazo de Mao Tse-Tung (o Mao Zedong), muerto en 1976, un año después que el igualmente cabronazo de nuestro caudillo peninsular. Os recomiendo su lectura, especialmente si todavía queda algún despistado que, por ir de rojo, siga defendiendo ese periodo criminal, sangriento y despiadado de la historia de China.



A continuación he comenzado a leer la edición francesa de "Soldado rojo de las noticias", de Li Zhensheng, fotógrafo que documentó los abusos y excesos de la llamada Revolución Cultural maoísta en millares de fotos impactantes que después logró conservar y finalmente también publicar en forma de libro.



Por último, si os interesa en particular el "láogăi" (pronúnciese [laokay]), es decir, el gulag chino, los campos de "reforma o reeducación por medio del trabajo", leed otra novela autobiográfica, "La mitad del hombre es la mujer", de Zhang Xianliang (yo la leí hace ya unos años).

25.1.09

feliz año nuevo

Mañana, 26 de enero, es día de Año Nuevo según el calendario lunar chino. ¡Feliz año nuevo del buey a todos!

1.1.08

Nochevieja surrealista

Continúo con el relato de nuestras aventuras en Nochevieja. Después del cine y la Puerta del Sol, volvimos al barrio, a la iglesia de Chen, una iglesia cristiana evangélica china a cinco minutos de casa, donde nos esperaba una cena colectiva con espectáculo incluido. Aunque no se aprecia muy bien en la foto, había gran variedad de platos de cocina china, así como dos o tres productos españoles (chorizo, paella, aceitunas) que preferí no probar.

Aquí se me ve con dos platos repletos de comida, el mío y el de Chen:


Yo era de los pocos "narizotas" entre uno o dos centenares de chinos y taiwaneses. Hubo música y danza, así como una rápida introducción al flamenco de la mano de Sandra, una taiwanesa de 12 años que ha venido a Madrid para estudiar flamenco en el Conservatorio y a la que no le faltan sentimiento, genio, chispa y sentido del humor:


Había también una rifa, a la que no nos quedamos porque volvimos a casa antes de medianoche para tomar las uvas y el cava. El gran premio de la rifa era...


Ya en casa, con nuestros amigos Alin (rumano) y Chiungyao (taiwanesa), brindamos por un 2008 lleno de alegrías y sorpresas. ¡Va por ustedes!

18.4.06

derecho al pataleo


[imagen de Gelo Quero]

Los que preferís que os envíe mensajes (como hasta ahora) sois mayoría, así que, visto el trabajo que me ha costado organizar el material de varios años, de momento opto por el formato mixto (mensaje con link o vínculo incluido).

Entre los motivos aducidos, aparte de la vaguería o pereza (con las que me identifico por completo), hay otros que no se me habían ocurrido, como los de alguien que me escribe desde China (no desde Taiwán, ¡ojo!):

"Prefiero recibir e-mails, ya que en China no se puede abrir muchos sitios de blog, ni la Wikipedia, ni la BBC... Así que no puedo abrir el Blogspot... Una porquería [¿estupidez?] ya que a la vez hay hackers o software que facilitan entrar en esos sitios. Hay un montón de maneras alternativas hoy en día para que la gente discuta y sepa las noticias que el gobierno chino no quiere que sepan."

Interesante. Por otra parte, gracias a la libertad de expresión de nuestras sociedades "democráticas", uno puede decir o escribir lo que le dé la gana, y no pasa absolutamente nada, ahí arriba nadie se preocupa, nadie lee ni escucha. Claro, también los de arriba pueden decir lo que quieran, sobre todo si se llaman Bush o Berlusconi, aunque los que de verdad mandan supongo que son más discretos y no necesitan abrir la boca para que se cumplan sus instrucciones; algo así como lo del capo mafioso detenido en Corleone, que se comunicaba y daba órdenes por medio de trocitos de papel.

Bueno, por lo menos nos queda el derecho al pataleo... y a manifestarnos de vez en cuando: "¡Basta ya!", "Nunca mais", "Una y no más, Santo Tomás"...

4.8.05

Kenting y Matsa

Acabamos de regresar de una excursión de dos días en Kenting, al sur de la isla. Es zona playera, surfera y dominguera, y desde ella se divisan tanto el estrecho de Taiwán (que nos separa de la China pseudocomunista, es decir, capitalista y ultranacionalista; esto es por si alguien aún no se ha enterado de la muerte de Marx, Mao y Deng) como el océano Pacífico.

Me he bañado con mis sobrinos en la playa de Paishawan ("playa de arena blanca"), mi primer chapuzón en aguas de estas tierras. Ayer visitamos la reserva natural o parque nacional de Kenting. Entre otros bichos, vimos un ciempiés grandote negro con patas amarillas; avispas venenosas; ardillas; una araña gigante (como la palma de la mano) pendiente de su red igualmente enorme; algún pájaro; búfalos asiáticos; lagartos; muchas y muy variadas mariposas; libélulas y caballitos del diablo... Del reino vegetal, helechos, taro y muchas otras plantas cuyo nombre no conozco ni recuerdo. A diferencia del resto de la isla, donde el clima es subtropical, en Kenting es tropical, con abundancia de palmeras y exhuberante vegetación. Sólo nos faltó toparnos con una serpiente venenosa, de cuya presencia advertía la señalización del parque.

Por la tarde cruzamos una zona arrasada por un tifón reciente. La carretera, que serpentea aferrada a las montañas del interior, aparecía interrumpida, retorcida, rota por corrimientos de tierra y desprendimientos, como si hubiera sufrido un terremoto. Ese tifón causó bastantes estragos al menos en el sur del país, con algún puente destruido, o con zonas de bosque tropical abrasadas por una ola de aire caliente.

Más tarde fuimos a ver unas fuentes naturales de gas con llama incluida. A los que seáis de Islandia, Santorini, Tenerife u otro paraje volcánico, no os sorprenderá que te ofrezcan hacer palomitas de maíz al aire libre, sin necesidad de mecheros, cerillas o de tener que pagar la factura de Gas Natural.

Esta noche, cuando ya nos encontrábamos de vuelta en el hotel, empezó la tormenta. Se trata de los primeros coletazos del tifón Matsa, procedente del sureste. A las nueve de la mañana de hoy el centro de la espiral del tifón se hallaba a 350 km al sureste de Taiwán; mañana a la misma hora, estará a unos 120 km de la costa nororiental (p. ej. la ciudad de Hualien). Por alguna razón, Kenting y Pingtung son las zonas donde más lluvia ha caído. Anoche, como decía, horas de chaparrón con rayos, relámpagos y truenos literalmente acojonantes. Pero, claro, eso no es un tifón, sino tan sólo las consecuencias en la periferia de su radio de acción.

Ahora, en Pingtung, hace un día otoñal o primaveral (desde una perspectiva española): cielo cubierto, y algunas gotas de vez en cuando. Pero, apunta mi hermana, con mucho calor...

22.10.04

adherencias

Me pregunto si son sólo Trinidad Jiménez y el resto de la delegación que viajó con ella a China quienes se adhieren a la mal llamada política de "una sola China" (¿una, grande y libre?), es decir a la doctrina de la dictadura seudocomunista de Pequín. O, lo que sería más vergonzoso y preocupante, si se trata de la postura oficial de todo el PSOE, con desprecio manifiesto a la voluntad de 23 millones de taiwaneses y a su gobierno elegido democráticamente en las urnas.

30.8.04

el tofu en casa

Antes de que se me olvide, lo de las medallas de oro iba en serio. No sé cómo pude escribir "de horo", con hache de hacha. Si eso no es un lapsus, que venga Freud y lo vea.

Kathryn me pregunta si las familias todavía hacen tofu en casa. No creo, al menos no en las ciudades (en Europa tampoco suele hacerse ya el pan en casa, ni la masa para las pizzas, por ejemplo). Aquí impera el consumismo; en ninguna calle mediana de cualquier ciudad taiwanesa queda libre un local ni un centímetro cuadrado de acera donde no se venda u ofrezca algo; por todas partes hay tiendas, y puestos o casas de comidas (no son exactamente restaurantes, ni bares, pero tampoco me atrevo a llamarlas tascas o mesones). Y los supermercados son el no va más. Por eso supongo que resulta más fácil comprar el tofu en el Carrefour (hay uno aquí en Pingtung), al igual que mucha gente adquiere tallarines instantáneos y comida preparada.

En cuanto a la comida, ya no me parece tan sana como durante mi primera visita, hace dos años y medio. Me sigue pareciendo variada desde el punto de vista de la diversidad de ingredientes y de platos (es decir, combinaciones de ingredientes), aunque otro estómago menos tolerante o menos acomodaticio podría decir que todo le parece o le sabe igual. Ahora bien, no es lo mismo comer como turista gastronómico, de restaurante en restaurante, siempre a la carta, como MVM o el insoportable e impresentable de Ferrá Adriá, que alimentarse en los puestos o casas de comidas donde lo hace la mayor parte de la población; en los mercados nocturnos, con ambiente similar al de las ferias, con tenderetes que ofrecen zumos, tofu, perritos calientes (con "pan" de arroz), morcilla (de arroz y sangre de cerdo o pato, pero no embutida en piel sino ensartada en un palo, como un polo) untada con cierta salsa y espolvoreada con cacahuete en polvo, o buñuelos rellenos de taro (tubérculo tropical), así como todo tipo de carnes fritas o salteadas, tortillas (de ostra, por ejemplo), o chorizos y salchichas formosianas... Nada que ver con la cocina japonesa, más ligera y saludable. En el fondo, me recuerda más a la fritanga española de toda la vida (lo de la dieta mediterránea me temo que es un mito bienintencionado para vender más vino y aceite de oliva).

Tema aparte es el cocido taiwanés; uno bueno, de marisco, de verdura o de carne de cabra (mi favorito), en agradable compañia, es algo que recomiendo sin reservas.

Por cierto, ayer almorzamos con unos amigos de Chen en Changhua, al sur de Taichung, en un restaurante japonés muy bien puesto. Los amigos pidieron un gran número de pequeños platos, desde caracoles cuya concha parece media canica o la lentilla de Polifemo, a unas ostras gigantes (no como las pequeñas que se utilizan para las tortillas) traídas, al parecer, de Australia. Yo las había comido ya en Galicia y en Croacia, de esas vivas que se retuercen en la concha al bautizarlas con un chorrito de limón, pero éstas eran mucho mayores, tanto que resultaron vanos mis esfuerzos para despegarlas con el hocico y tuve que ayudarme malamente con los palillos (estaban crudas, pero, por suerte, no vivas como en Europa; de otro modo, Zeus sabe quién hubiera devorado a quíen y cuál habría sido el resultado de la contienda).

Hace días escribía sobre la familia tradicional. Otra cuestión es la de la situación de la mujer. Aquí también han cambiado bastantes cosas en las últimas décadas, sobre todo en las grandes ciudades. Cada vez hay más mujeres que trabajan, y me da la impresión de que las mujeres taiwanesas no se encuentran sometidas al dictado de los "hombres de la casa" de igual modo que, me imagino (y aquí va uno de mis prejuicios, ya que se refiere a un país que sólo conozco de oídas, y no mucho), puedan estarlo en México. Lo que si me resulta muy sorprendente es el elevado número de abuelas (de 70 años o más) que circulan no ya en bicicleta, sino en vespa o en escúter, a veces llevando a otra de paquete, en todas las localidades del país. En España parece que los viejos dejan de conducir y sólo salen a dar un paseo con el bastón para comprar el periódico o los churros (el domingo); lo que desde luego no he visto nunca en la Penísula es tanta anciana motorizada, autónoma y semoviente.

Cambiando de franja de edad, parte de las adolescentes urbanas taiwanesas han importado de Japón la moda de ponerse medias-calcetines negras, transparentes, por debajo de la rodilla. Quizás a alguien ese aspecto (no sé de qué, ya que no de colegiala) le resulte sexy; a mí me recuerda a las abuelas de los pueblos de España, vestidas de negro hasta las orejas, con moño y faja o refajo.

Termino con la visita, este domingo, al Museo del Palacio Nacional, en Taipei, que alberga las mejores colecciones de arte chino del mundo (aunque ahora sólo se podía visitar una pequeña parte debido a las obras de acondicionamiento de numerosas salas). Las mejores, no sólo porque son las que se trajo a la isla el gobierno del KMT en 1949, tras haberlas paseado por China continental para que no se las arrebataran los japoneses; las mejores también porque, durante la Revolución Cultural en China en los años 60 (si no me equivoco), mucho fanático comunista se encargó de liquidar obras de arte ahora irrecuperables (llamémosle Efecto Mao 5 Estrellas). Pues bien, aunque recomiendo hacer la visita en día laborable, a ser posible en otoño o invierno, para eludir a los grupos de turistas japos o yanquis con guías insilenciables que impiden disfrutar en paz de la contemplación de objetos milenarios, con eso y con todo quedé impresionado: piezas de metal, o de jade, de más de 3000 años, no sólo los caprichos horteras de los emperadores, sino también armas, calderos, jarras para vino, sellos... Y a mí, que voy aprendiendo con gran esfuerzo la lectura y escritura del chino, me agradó poder reconocer, leer, algunos caracteres escritos, grabados o tallados hace 2500 años, cuando todavía no habían llegado al grado de estilización (y amaneramiento) de nuestros días.

24.8.04

amenazas de distintos tipos

Lo del clima tropical al final no es tan fiero como lo pintan. Hace calor, calor húmedo (dicen), se suda más, pero también vas todo el día en chanclas y pantalón corto, te duchas dos o tres veces... En fin, no es para tanto. Hasta ahora no me ha caído encima ningún chaparrón imprevisto, siempre he tenido tiempo para guarecerme debajo de la marquesina de un banco o el toldo de una tienda. Lo que sí resulta nuevo es la atención que se presta a los tifones. En la prensa o la televisión se informa de que los tifones Fulano o Mengana se encuentran a tantas millas náuticas de Taiwán, que pasarán a tal o cual distancia y que dejarán lluvias torrenciales, por ejemplo, en el noroeste del país. Pero de momento no he pillado ninguno (o, mejor dicho, ninguno me ha pillado a mí). Normalmente, y así acaba de ocurrir, los tifones causan bastantes muertos en China, pero ninguno o muy pocos en Taiwán o Japón. No obstante, causan numerosos daños, y la gente los percibe como una amenaza recurrente (hay temporada o estación de tifones) pero a la vez necesaria, porque sin su aporte de agua los cultivos tradicionales no prosperarían. ¿Y qué sería entonces de las chicas que venden betel en la carretera?, nos preguntamos todos.

La otra amenenaza recurrente, pero gratuita, es la de la R. P. China. Al término de la segunda guerra mundial (mientras los comunistas de Mao vencían y se hacían con toda la China continental, dando lugar a la República Popular China), el gobierno de la República de China (fundada en 1911 con el destronamiento del último emperador) se refugiaba en la isla de Formosa o Taiwán. Fuera se la conocía como China nacionalista; ahora el partido Kuomintang hace años que no gobierna, después de la transición a la democracia parlamentaria de hace (creo) más de una década. Los chinos no paran de decir que Taiwán es una provincia rebelde, que sólo hay una China, y que cualquier declaración de independencia por parte de la isla será considerada como motivo para una acción militar, para la invasión armada. Los taiwaneses, que llevan (contando con los sesenta años de ocupación japonesa antes de 1945) más de un siglo de independencia de facto de los gobiernos de Pequín, prefieren dejar las cosas como están para no molestar a vecino tan agresivo y poderoso. Saben que su independencia actual se la deben a EEUU, pero que no pueden contar con la fidelidad de nadie, ya que todos los estados y gobiernos se venden al mejor postor, todos quieren hacer negocios con China. El último en bajarse los pantalones o en lamer el culo de Pequín ha sido el ministro de exteriores australiano; antes, creo que fue Chirac. Por una vez hay algo que agradecer a los yanquis, aunque no lo hagan por altruismo, claro. Así que aquí nadie sabe lo que va a pasar. Taiwán, la sexta economía del mundo, con 23 millones de habitantes, es el segundo comprador de armas, después de China (hasta hace poco era el primero) y tiene un ejército de entre uno y dos millones de soldados. La cuestión es que China a lo mejor acaba venciendo no con misiles y submarinos, sino a golpe de talonario. Hay una cierta obsesión con el tema (basta con leer los titulares en "www.taipeitimes.com" a diario), todo el mundo tiene parientes en EE UU o Europa "por si acaso", y, por ejemplo, aquí en Pingtung, uno ve y oye todos los días los aviones militares que despegan o aterrizan en el aeropuerto de esta pequeña ciudad. Pero, por lo demás, se vive bien. Digamos que son amenazas latentes, como otras de signo distinto con las que contamos en España, y que no nos quitan el sueño.

Como veo que me he puesto muy serio, cambio de tercio. Hace dos años y medio, en mi primera visita a Taiwán, Chen y yo dimos la vuelta a la isla en coche durante un mes, en sentido contrario a las agujas del reloj. Este fin de semana repetimos, pero en tren, con una especie de interrail *formosano: salimos el jueves hasta Taitong, subimos el viernes a Taipei, el domingo bajamos por la costa oeste, hacemos alto en el camino en Taichung y luego continuaremos hasta Pingtung. Me pregunto si la próxima vez daremos la vuelta en globo...

16.8.04

partes de guerra

Lo del concepto tradicional chino de familia, por lo que estoy leyendo, es bastante complicado y diferente de lo nuestro. No se concibe al individuo al margen o independientemente de la familia. Ésta funciona como un equipo, y el éxito o el fracaso de uno de los integrantes se vive como el de todos y cada uno de ellos. Cada decisión importante, relacionada con el trabajo o el emparejamiento de un miembro de la familia, precisa de la aprobación familiar, es decir, de los padres. Así lo cuenta Lin Yutang en 'La importancia de vivir', de 1937, libro que recomiendo, y cuanto veo y oigo me lo confirma.

Este fin de semana lo hemos pasado en Hengchun y en Kenting, localidad playera al sur de la isla de Formosa, es decir, de Taiwán. Yo ya había visitado Kenting en invierno, pero no tiene nada que ver. Ahora está hasta arriba de gente, tanto de día como de noche, sobre todo taiwaneses, pero también algunos narizotas (así nos llaman) como yo. Viene bien verlos para recordar que lo único que tienen de especial, como uno mismo, es que somos de fuera, o sea, nada.

Por primera vez he visto una playa llena de taiwaneses bañándose y tomando el sol, con la arena repleta de sombrillas, como en Santa Pola. Si por lo menos copiaran de nosotros lo bueno, en vez de la cultura playera, el cristianismo, Beckham y Whitney Houston...

Y, por la noche, la gente se hacina en locales con música a todo trapo donde se consumen bebidas alcohólicas. Como en Playa del Inglés o Los Cristianos, o Magaluf, sin ir más lejos. Nosotros fuimos a un local con espectáculo de danza erótica flojita, con barra de bombero pero poco estriptís.

Por medio de internet recibo vagos ecos de las olimpiadas y de las bombitas etarras en el litoral cantábrico. Qué raro que nada digan de los problemas de la selección taiwanesa en Atenas, o de las tensas relaciones con la presunta China comunista, o de la importancia de la continuidad de la presencia de la flota yanqui en el Pacífico. Aquí apenas se escribe de otra cosa...

18.1.02

primeras y últimas páginas del diario de viaje...

... escrito en el cuaderno que me regaló Silvia con ese fin:

18 de enero del 2002, es decir, 18.1.2

10h 50' hora española
17h 50' hora de Taiwán

Me encuentro a bordo del avión que me llevará a Taipei [y a Taiwán por vez primera] y acabo de poner mi reloj en la hora del país de destino. Dado el retraso del vuelo de Madrid, he llegado a pensar que perdía la conexión, y por tanto un día de vacaciones, en Frankfurt. Por suerte no ha sido así.

Aparte de una cabezadita esta mañana (hora de la siesta en Taiwán), llevo más de un día sin dormir. Ayer fui con Silvia al cine (de 22h30 a 24h30), luego nos tomamos unos vinos, después me acompañó a casa a por el equipaje y luego al aeropuerto, donde se despidió de mí a las 6h, poco antes de mi embarque. En resumen, creo y espero que, así, a lo bruto, me he adelantado a mí también al horario de Taiwán. Veremos si lo consigo. De momento no me cuesta suponer o dar por hecho que ahora son ya casi las 6 de la tarde.

Traigo una cámara de fotos, pero no creo que haga ninguna. Mejor que las haga Chen [Hsiu-Chen en el original]; le gusta y se le da bien. Lo mejor es que me limite a escribir impresiones.

Comienzo por las ideas preconcebidas. Más que prejuicios serían preconcepciones (¿o preconceptos?). En primer lugar, Taiwán [que en chino significa "bahía de terrazas (de cultivo)", antiguo nombre de la ciudad hoy conocida como Tainan]. El nombre [al igual que el portugués de Formosa] se refiere a la isla, no al estado fantasma que en ella se asienta y cuya denominación oficial es República de China [Republic of China = ROC]
. Viajar a Taiwán o a la ROC equivale a viajar a una hipotética [Segunda] República Española sita en las Baleares tras una guerra civil en la que la canalla fascista hubiera fagocitado "sólo" la España peninsular. En cierto sentido es como visitar la España ucrónica de César Mallorquí [en su novela corta "El coleccionista de sellos"]. ¿Qué imagino que me espera? Una versión reducida, más manejable, de China; una república que ha alcanzado el llamado bienestar económico ahorrándose 50 años del mal llamado comunismo continental chino, y en la que la cultura, las artes tradicionales del pueblo chino se conservan mejor que en el continente pese (o gracias a) la conocida occidentalización sociotecnológica. (Todo esto suena muy pedante). Pero no me espero un país en miniatura. Los 400 km de norte a sur, los 23 millones de habitantes, la media docena de picos de más de 3000 metros (uno [el Yushan o Monte de Jade], de casi 4000, más alto que el Teide o el Fuji) con la diversidad de paisajes que eso conlleva — no, eso no es un país o una isla pequeñitos sino, por el contrario, todo un mundo nuevo que descubrir. Y de qué modo podría descubrirlo mejor que en compañía de Chen, nativa del país, con un mes de vacaciones, coche y carné de conducir y que, por cierto, todo el mundo (incluidos yo y ella misma) considera como "mi novia" (o yo el suyo, tanto da) .

Chen es el otro mundo que me queda por explorar y descubrir en estos 30 días. Pero de ella no hablaré en este cuaderno. Tal vez más adelante me anime a escribir algún poema inspirado en ella o por ella.

Supongo que también me redescubriré a mí mismo en este viaje. Suena a tópico, pero en mi caso (casi) siempre ha sido así: Budapest, Finlandia, Bruselas, España, Lisboa...

Bueno, estas son las ideas preconcebidas con las que comienza mi viaje, y mi diario del viaje.



18h 30'

Deberíamos haber despegado hace 50 minutos, pero seguimos en tierra. Nieva en Frankfurt. Odio el aeropuerto de Frankfurt y, supongo que desde mis viajes como guía acompañante en autocar, creo que odio también Frankfurt. Ah, parece que esto empieza a moverse. Cuanto antes salgamos de esta ciudad y de este país, mejor para todos.

Ahora son las 19h 45'. No sólo es la hora de Taiwán, de Taipei. Lo curioso (y curioso es que no lo pensara antes) es que es también la hora de Chen.