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5.1.10

... bruselenses...

El año nuevo ha comenzado con otra visita, esta vez de Verónica y Dimitri, valenciana ella, griego él, y "residentes en Bruselas", que pasaban por Madrid camino de Zanzíbar. No diré dónde estábamos en esta foto; encontraréis el dato aumentando 150.000 veces la imagen de la patata brava, como hacen los de CSI y compañía.


Nos vimos con Charlotte en La Cabra...


... y con Miguel en Barrio Alto.


(Interesante, por cierto, la caipiriña de mandarina)


Y estas dos son, cómo no, del metro de Madrid, que en 2009 cumplió 90 años.


¡La aventura y el viaje continúan!

... de nuevo taiwanesas...

Como anuncié hace algunas entradas de este blog, a principios de diciembre estuvieron unos días en casa dos amigas taiwanesas, Cecilia y Fátima. Por fin hemos recibido las fotos que ellas tomaron durante su estancia en Madrid, así que puedo presentároslas. Empezamos por el mesón gallego, como de costumbre...


... seguimos con Cecilia preparada para la cata de embutidos (a mí se me ve trabajando, reflejado en el espejo que hizo mi abuelo Marcelino)...


Incluso en el restaurante tomaban notas de vocabulario (supongo que gastronómico) entre bocado y bocado o trago y trago.


Cecilia, Fátima y Chen en el Tran. Obsérvese el tranvía que circula por los raíles arriba, en el centro de la foto.


Por último, Fátima y yo dando cuenta de un desayuno a la vez típicamente madrileño y navideño: chocolate (o café con leche) con churros, para reponer fuerzas.

29.12.08

Venecia

Acabamos de volver de Venecia, donde hemos pasado tres noches, del día 25 al 28. Yo ya había estado allí varias veces, primero como turista y luego como guía, hará entre 15 y 20 años, pero Chen todavía no conocía Italia. Por suerte no nos han pillado ni la lluvia ni el acqua alta de hace unas semanas; los días han sido fríos, muy fríos, pero soleados y luminosos. Lamento que apenas veáis la vieja y hermosa ciudad de Venecia en estas fotos, pero he de confesar que el arte de la fotografía no es lo mío y que haréis mejor en imaginárosla vosotros solitos (con lo que de paso desaparecerán de la imagen las decenas de millares de turistas que, como nosotros, la abarrotan día tras día durante todo el año).

Aquí veis a Chen en el traghetto, especie de góndola grande que, por medio euro, permite cruzar el Gran Canal en determinados puntos alejados de los 4 grandes puentes, como si se tratara de una pasarela o un paso subterráneo (las góndolas propiamente dichas son el equivalente, por ejemplo, de un paseo en coche de caballos por el centro de Sevilla, obviamente con un precio muy superior, de varias decenas de euros).

Los italianos han conseguido difundir su comida por todo el mundo, sobre todo la pasta y la pizza, que, sin embargo, en Italia suelen ser respectivamente primer plato y tentempié. Una de las noches cenamos pizzas en la osteria y trattoria Al Nono Risorto, al lado de nuestro hotel (Il Nido di Giulietta e Romeo, en Campo San Cassian). Claro que también hemos probado segundos platos de carne o pescado, así como los cicchetti o tapitas y los antipasti o entrantes como las sarde in saor (sardinas en escabeche) y el baccalà mantecato, acompañados de vino tinto, blanco o el prosecco (blanco espumoso) típico de Venecia. En esta foto brinda conmigo el muy amable y divertido jefe de la taberna Vinus Venezia, justo enfrente de la igualmente recomendable osteria Al Pantalon, junto al Campo San Rocco.

Pongo esas fotos para daros sólo momentánea y superficialmente la razón a los que erróneamente pensáis y afirmáis que Chen y yo estamos todo el tiempo viajando y zampando. No es cierto; lo que ocurre es que éstas son las imágenes más personales, diferentes de las fotos de canales, puentecitos y góndolas que podéis encontrar en otros blogs, libros y guías. Reconozco que no hemos visitado ningún museo, y que la basílica de San Marcos la hemos visto sólo desde fuera; yo pensaba visitar el Museo de Arte Erótico, pero parece que ha cerrado para siempre ("finito", me dijo el camarero al que pregunté). Fuimos a la isla de San Giorgio Maggiore y vimos varios cuadros, entre ellos uno de Tintoretto, La última cena (vaya, otra vez topamos con el dichoso tema de la comida). Al menos una tarde, mientras buscaba obras de Zoran Music para mi amiga Silvia, recorrí los tres locales de la galería Contini, en el primero de los cuales estuve casi una hora hablando en italiano (bueno, más bien en latín vulgar) con una italiana muy simpática, enamorada del escultor Igor Mitoraj, y que luego resultó ser rusa (casada con un veneciano, por cierto). En fin, que si lo que queréis es arte, lo único que puedo ofreceros es la captura de una pintada alusiva a la base de los EEUU en Vicenza:

Para terminar, un brindis desde la osteria Anice Stellato, en Cannaregio. Chen toma tinto, y yo, spritz, aperitivo veneciano introducido por los austriacos en el siglo XIX y que consiste en prosecco, soda y bitter (en este caso, Aperol).


¡Feliz 2009! ¡Salud y alegría!

24.2.08

mojote con osete

Uno de nuestros bares favoritos en el barrio es el Tran (nombre completo Tavern Tran, en Villaamil nº 7: www.tavern-tran.es.mn). Anoche, 23 de febrero, el Tran celebraba su segundo aniversario con una fiestecilla a la que había que ir en pijama (o llevarlo en una bolsa y ponérselo en los servicios). Al final, entre los habituales del local y los amigos del otro lado de la barra (Andrés y compañía) éramos unos diez pijameros. Podéis vernos aquí, un poco borrosos:

A los valientes Andrés nos preparó un mojote (es decir, un mojito talla XXXXXXL) espectacular:


Mojote con osete:

Disfrutando del buen hacer de Andrés:

A punto de irnos a la cama:

1.1.08

mojitos, potaje y lujuria

Estas fiestas han sido hasta el momento bastante tranquilas, entre otras cosas porque llevo más de diez días con un resfriado, gripe o trancazo encariñado con mi garganta y del que aún no he conseguido despedirme por completo, si bien ya me siento casi en plena forma. El día 27, aprovechando la visita de nuestra amiga Kathryn, fuimos al Tran (de "tranvía"; nombre oficial Tavern Tran, en Villamil nº 7), nuestro bar de copas de referencia en el barrio, donde Andrés (¡maestro! ¡figura!) nos sirvió a Chen y a mí un par de mojitos de los que curan todos los males, pesares y virus:

El día 29 preparé un potaje de garbanzos con espinacas (gracias a Joxemari por la receta) vegetariano al 100% por exigencias del guión:


No sé si el hecho de que se cociera durante unas 3 horas en la cazuela de barro le confirió propiedades mágicas o alucinógenas, vistas las caras de Laura (a la izquierda) y Kathryn (a la derecha):
El 31 (es decir, ayer) quedamos primero con Franco, Marga y su pandilla de amigos en una agradable taberna (La Daniela, en General Pardiñas 21) para tomar "el último aperitivo del año". Luego nos fuimos al cine a la sesión de las 4 para ver "Deseo, peligro", la última película de Ang Lee, ese Kubrick taiwanés nacido en Pingtung, el pueblo de Chen. Dura algo menos de 3 horas, y puede parecer larga y lenta si se la compara con los grandes éxitos del cine americanoide que arrasa en las taquillas; esto se debe a que el director dedica a cada situación o escena el tiempo que le parece estrictamente necesario, tal y como haría un gran novelista. Os la recomiendo, siempre y cuando no vayáis a verla con demasiadas expectativas. Para entender mejor el contexto histórico (el Shanghai ocupado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial) podéis empezar leyendo este artículo de la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_Provisional_de_la_Rep%C3%BAblica_de_China_%28Pek%C3%ADn%2C_1937_-_1940%29


En cuanto al título, tanto el original en chino "Sè, jiè" como el inglés "Lust, caution" significan más bien "Lujuria, cautela". Una vez más los distribuidores han preferido descafeinar el título, aunque no habrían faltado traducciones ocurrentes como "Ojo con el antojo" o similares...


Después del cine, a eso de las 7 y media, pasamos por la Puerta del Sol, donde ya se iba reuniendo gente para las campanadas y las doce uvas...

8.2.07

La cabra en el tejado

Nuestra amiga Charlotte acaba de abrir un bar llamado La cabra en el tejado. Es fácil de encontrar: si bajas a pie desde la Plaza Mayor por la calle de Toledo, a media altura y a mano izquierda hay una plazoleta triangular de la que salen las calles de Santa Ana (no confundir con la guiriplaza del mismo nombre) y de Bastero. Justo en la esquina entre ambas se encuentra La cabra. De momento abre todos los días a partir de las seis de la tarde, los viernes algo antes, y de sábado a a domingo también por la mañana. Os animamos a pasar por allí y tomaros unos vinos o cervezas, una ración de humus o tzatziki, crêpes variadas o una tosta de queso con pesto... Y de postre, un té o café del bueno con brownie de chocolate de la casa.