14.11.10

el egipcio al alcance de todos

Después de más de 20 años sin tocar ni oler el árabe, hace unos meses, y con vistas al viaje, empecé a recibir clases particulares de árabe egipcio. Han resultado muy útiles (¡gracias, Ahmad!), hasta el punto de que en Egipto aprovechaba la menor ocasión para intercambiar unas frases en árabe (casi siempre las mismas, eso sí) con el primero que se me ponía a tiro, ya fuera un vendedor, un policía uniformado u otro de presunto paisano (un armario de casi dos metros detenido en una esquina y vestido como para un anuncio de Emidio Tucci no es que pase precisamente desapercibido). Los taxistas en particular te miraban distinto cuando les decías en su idioma adónde querías ir y cuántas personas, y cuando les preguntabas el precio; de hecho, dada la longitud y duración de nuestros trayectos en taxi en El Cairo, debidas tanto a que nuestro hotel se encontraba cerca del aeropuerto como a que nos tragamos algún que otro atasco (zahma!), los taxistas fueron mis más fieles interlocutores. En un lugar me preguntaron si era griego; en el zoco de Jan el-Jalili un vendedor me saludó (o más bien me despidió) en hebreo, y tuve que aclararle que no era israelí sino español; y en las visitas a las mezquitas, más de uno, tras saber de dónde veníamos, me preguntó si yo era musulmán, a lo que le respondí que no, que cristiano, para evitar complicaciones. Naturalmente, también utilicé mis reducidos conocimientos de árabe egipcio para pedir lo que queríamos consumir en cafés y restaurantes. Llevaba siempre encima, en un bolsillo lateral del pantalón, un libro de frases de árabe para viajar a Egipto convenientemente anotado con lo aprendido en las clases particulares:




Luego, con las prisas, escribía la lista de platos transcrita al alfabeto latino:



Lástima no tener una imagen de la carta sólo en árabe, pero en su lugar valga este tíquet:


... que, por cierto, se corresponde con un interesante malentendido lingüístico. Después de haber comido diferentes entrantes (salatat) y platos de arroz y de carne, esperábamos otro plato típico, fatta, acompañado de moza. El diccionario de bolsillo (iba en otro bolsillo del pantalón) me decía que moz, moza es plátano... Cual no sería nuestra sorpresa cuando los 3 platos de fatta llegaron acompañados de 3 piernas, patas o muslos de cordero... Pero estaba todo muy rico y al final no sobró tanta comida...

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